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Editorial
Jueves 28 de marzo de 2013 - 12:00 AM

El microtráfico de estupefacientes

Este eslabón de las redes tiene que ser neutralizado en su capacidad delictiva para tener éxito, ya que mientras no se le golpee, sin dificultad reemplazarán a los jíbaros capturados y se seguirá delinquiendo a plenitud.

Publicado por: REDACCION EDITORIAL

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En días pasados Vanguardia Liberal difundió un informe periodístico sobre la lucha de la Policía contra uno de los peores flagelos que tiene la tranquilidad ciudadana en Bucaramanga: el microtráfico de sustancias alucinógenas.

Este es uno de los delitos más execrables que nos azota. Desgraciadamente la comercialización al por menor de estupefacientes ha tomado demasiada fuerza en la ciudad, causando inmenso daño en la juventud y en otros sectores de nuestra población.

Las dimensiones del problema son gigantescas: en los tres primeros meses del presente año la Policía ha capturado a 1.150 personas (cerca de 15 al día) por fabricación, porte y tráfico de narcóticos en el área metropolitana de Bucaramanga y, pese a ello, tal delito no pierde fuerza, ni dinámica, pues se estima que cerca del 80% de las redes dedicadas a ello continúa actuando plenamente.

Los alrededores de las universidades, de los colegios, de los establecimientos de diversión nocturna, de los centros comerciales,  sectores tales como el centro de la ciudad, Ciudadela Real de Minas, San Francisco, son focos de la venta al detal de sustancias prohibidas.

El microtráfico de estupefacientes está erosionando agudamente la tranquilidad ciudadana. Para enfrentarlo exitosamente, la Policía no puede luchar a solas; se requiere el activo concurso de la ciudadanía y de los propietarios, administradores y trabajadores de establecimientos de comercio, en cuyos contornos se expendan drogas prohibidas.

Este es un sucio ilícito planificado, gobernado y administrado por experimentadas redes, controladas por avezados delincuentes, quienes actúan desde la sombra y ponen de carne de cañón, bien como campaneros o como mensajeros para la entrega de ella, a niños menores de 15 años de edad, a personas de la tercera edad, mujeres, a discapacitados, quienes fácilmente burlan a las autoridades.

Otro frente que debe ser golpeado duramente es el acceso de alucinógenos al área metropolitana y desenmascarar y capturar a los comerciantes al por mayor de ellas. Este eslabón de las redes tiene que ser neutralizado en su capacidad delictiva para tener éxito, ya que mientras no se le golpee, sin dificultad reemplazarán a los jíbaros capturados y se seguirá delinquiendo a plenitud.

A Bucaramanga hay que liberarla del flagelo de las drogas, para que no se corrompa a su juventud, ni se convierta en una ciudad de vicios, nicho de delitos, asiento de traficantes de alucinógenos. 

Publicado por: REDACCION EDITORIAL

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