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Editorial
Domingo 21 de abril de 2013 - 12:00 AM

País de carruseles

....entramado montado por los hermanos Moreno Rojas, Samuel desde la alcaldía e Iván desde el Congreso, para saquear el erario de la capital del país, en asocio con contratistas de todos los pelambres

Publicado por: REDACCION EDITORIAL

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Los sentimientos del ciudadano del común sobre este tema en particular, se mecen como un péndulo. Oscilan entre la indignación sincera y la resignación obligada.

Cada vez que estalla un escándalo de corrupción en cualquier parte del país, por lo general más grave, costoso y desvergonzado que el anterior, la opinión pública se estremece para luego darle paso a la paciencia y poco más tarde, al olvido.

Sin embargo, por más acostumbrados que estén los colombianos a este tipo de abusos por parte de quienes acceden a los altos círculos del Estado, pocos se habían llegado a imaginar que las redes, pero sobre todo las estructuras que han montado los delincuentes para asaltar al Estado, fueran tan complejas y sofisticadas. Pero sobre todo, tan eficientes.

Es que no se puede llegar a conclusión distinta, luego de analizar el informe de la revista Semana sobre el entramado montado por los hermanos Moreno Rojas, Samuel desde la alcaldía e Iván desde el Congreso, para saquear el erario de la capital del país, en asocio con contratistas de todos los pelambres.

Hasta el momento, siempre se había  sabido que en Colombia, prácticamente en cualquier dependencia oficial que maneje dinero público, es suficiente con escarbar un poco para encontrar verdaderos nidos de irregularidades. No obstante, en esta oportunidad las cifras son de verdad escalofriantes. Bordean los cientos de millones de dólares que bien hubieran podio destinarse a vías, colegios e inversión social en una urbe que como Bogotá, precisamente por la deficiencia de estos aspectos, ha visto cómo se deteriora de manera acelerada su calidad de vida.

Pero lo anterior no es lo más grave.

Lo más grave es que no se trata de un caso aislado. Lo único extraordinario en el caso del carrusel de contratos en Bogotá más allá de monto, es que ha sido de los pocos en los cuales la justicia ha actuado con relativa eficiencia. Pero organizaciones como la que atacó a la Capital, creadas única y exclusivamente con el fin de defraudar los presupuestos municipales, se pueden encontrar en todas las ciudades del país. Y Bucaramanga y el área metropolitana, no son la excepción.

Localmente también existen grupos y asociaciones fundados con el mismo objetivo, vienen operando desde hace años ante los ojos complacientes de la justicia y sus resultados los ve a diario la ciudadanía, que solo con salir a la calle y ver el deterioro absoluto de la infraestructura urbana así como la escasez de inversión social, sabe que ella es la verdadera víctima de esa horda de indecencia que se tomó por asalto al sector público.    

Publicado por: REDACCION EDITORIAL

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