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Editorial
Viernes 03 de mayo de 2013 - 12:00 AM

¿Un lunar en la Corte?

Los cuestionamientos hechos a actuaciones profesionales del recientemente elegido magistrado de la Corte Constitucional, Alberto Rojas Ríos, lesionan hondamente a tal institución.

Publicado por: REDACCION EDITORIAL

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El país vive otro episodio que pone en entredicho, una vez más, los mecanismos que la Constitución de 1.991 creó tanto para la elección de magistrados de las altas Cortes, como de las cabezas de nuestros principales organismos de control.

Los cuestionamientos hechos a actuaciones profesionales del recientemente elegido magistrado de la Corte Constitucional, Alberto Rojas Ríos, lesionan hondamente a tal institución, esa que es pilar de nuestra democracia y es ajena a lo ocurrido. De paso, pone en evidencia lo que desde hace tiempo se comenta en diversos círculos jurídicos: el Consejo de Estado no atraviesa por su mejor momento.

No es la primera vez que el nombre de Alberto Rojas Ríos aflora en elecciones para altos cargos del Estado; ya en oportunidades anteriores tuvo pretensiones y salieron a flote capítulos de su vida profesional que le restan brillo.

Pese a ello, al momento de integrar la terna de aspirantes a reemplazar al magistrado Humberto Sierra Porto en la Corte Constitucional, el país se enteró de que aspiraba a tal cargo.

El Consejo de Estado, entidad encargada por la Constitución de seleccionar esta vez la terna de aspirantes para reemplazar al magistrado Sierra, quien brilló en fallos que han sido fundamentales para nuestra democracia, determinó, pese a lo que en oportunidades anteriores afloró del doctor Alberto Rojas Ríos, incluirlo entre los elegibles.

El Senado de la República, corporación en la que muchas veces priman los compromisos políticos de poca monta y factores adjetivos que no tienen ningún brillo, lo eligió como magistrado.

Así, las conveniencias y los juegos de poder en el Consejo de Estado y el Senado, lanzaron al país a atravesar un difícil momento pues en días pasados salieron a flote otras máculas profesionales del recientemente elegido magistrado Rojas Ríos. Por esa razón, su posesión está en entredicho.

Y en el caso de que se pueda posesionar, su actuación en la Corte Constitucional (que no será  corta) no será vista con la confianza y transparencia que es de desear, con todo lo que ello implica.

Lo sensato sería que el doctor Rojas Ríos decidiera dar un paso al costado para evitarle al país episodios que no necesita vivir, pero muy probablemente el empecinamiento ganará la partida, pese a que la patria necesita otro tipo de actitudes de sus hijos.

Publicado por: REDACCION EDITORIAL

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