Hace 94 años se firmó el Tratado Esguerra-Bárcenas entre Colombia y Nicaragua y hace 74 años surgió el reclamo del país centroamericano luego de que se suscribiera, en Bogotá, la carta de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se refiere a la solución pacífica de los litigios y que dio base al reclamo nicaragüense sobre la declaratoria de nuevos límites marítimos con Colombia, basándose en el Artículo 31 de dicha Carta. A partir de entonces y por los pasillos grises de la diplomacia, el litigio sufrió más aplazamientos que definiciones, lo que lo llevó a un sorpresivo e impensable resultado.En efecto, en 1980, pocos meses después del derrocamiento de Anastasio Somoza por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, al que pertenecía el hoy presidente, Daniel Ortega, la llamada Junta Sandinista declara nulo el Tratado Esguerra- Bárcenas y aumentó significativamente la pretensión de ese país al reclamar ante los estrados internacionales el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina en su totalidad, pero, aún así, el caso continuó su lento camino por las instancias y los términos jurídicos sin que realmente ocurriera un avance determinante para ninguno de los pretendientes.Es a partir de 2001, con el gobierno de Arnoldo Alemán en Nicaragua, que el caso comenzó a moverse con más agilidad hasta que llegamos a esta semana cuando La Haya emitió el fallo sobre la demanda de Nicaragua a Colombia por violar el derecho internacional y lo establecido en los tratados con referencia a derechos de soberanía y exceder la delimitación marítima, que, para una mayoría de expertos, aunque el país quedó como el derrotado, los puntos más críticos de la sentencia sientan bases muy favorables para Colombia en los nuevos desarrollos que tendrá el litigio que sigue vigente.Lo concreto hasta el momento es que el caso fallado por La Haya tiene un carácter aclaratorio, mientras sigue en trámite el que debe llegar a una decisión, esa sí concluyente, sobre la plataforma continental extendida que reclama Nicaragua y que llevará el litigio a un punto definitivo. Este será, entonces, uno de los desafíos más importantes que tendrá que enfrentar quien obtenga el favor electoral y ocupe la presidencia de Colombia en los siguientes cuatro años, pues, luego de casi ocho décadas de diferentes reclamaciones nicaragüenses, estamos cada vez más cerca de una definición a un caso tan sensible, como que podría redefinir los límites de lo que hoy consideramos territorio nacional.