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Editorial
Martes 26 de marzo de 2024 - 05:04 AM

El grave hacinamiento en estaciones de polícia

Hablamos de un hacinamiento del mil por ciento, de ciudadanos que han sido aprehendidos.

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En la celdas que se tiene dispuestas en las tres estaciones de policía de Bucaramanga hay en este momento 422 detenidos, donde no deberían acomodarse más de 42, si lo que primara en el concepto del sistema de justicia fuera la dignidad, la seguridad y el respeto por las personas. Hablamos de un hacinamiento del mil por ciento, de ciudadanos que han sido aprehendidos, algunas veces en hechos que no son del todo claros y que, por lo tanto, unos de ellos pueden ser inocentes a los que no se les reconoce esa condición y, además, se les obliga a encerrarse con verdaderos y peligrosos delincuentes.

Esas tres estaciones de policía en Bucaramanga que están dotadas con celdas, cuya verdadera finalidad es la de retener temporalmente a personas que están definiendo judicialmente su situación, por lo que estas instalaciones no pueden funcionar como las celdas en las cárceles, donde están quienes ya han recibido una sentencia y se encuentran pagando una pena. Las cifras son dramáticas y a la vez ridículas: en una de estas estaciones, la del norte, hay 203 detenidos, en un espacio para 15; en la del centro, donde debería haber 15 retenidos, hay 140; y en la del sur, hay 79 en el espacio de 12.

Absolutamente nada bueno puede derivarse de una situación de estas: el peligroso e inhumano hacinamiento que se vive allí, solo puede causar daño físico y psicológico a quienes lo sufren, además de que, obvia y paradójicamente, la retención de todas estas personas allí hacen que frecuentemente se den situaciones de riñas y ataques entre ellos, es decir, que se cometan más delitos, mientras la congestión de los procesos hace que el aparato judicial se mueva a un paso lo suficientemente lento como para hacer que en las estaciones de policía el tiempo de retención se prolongue y el hacinamiento prospere.

El pasado gobierno municipal prometió la construcción de un centro de detención transitoria como una propuesta de solución a este problema, pero todo quedó sólo en promesa y en la actual administración causa especial interés saber de qué manera el alcalde Jaime Beltrán esté pensando en articular esta urgente necesidad con su empeño de perseguir la delincuencia y llevarla a los estrados judiciales. Este es, sin duda, un problema muy serio al que no se le ha dado la importancia debida y que termina por afectar no solamente la integridad y la vida de los detenidos, sino, incluso, la seguridad de los bumangueses.

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Publicado por Editorial

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