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Editorial
Miércoles 27 de marzo de 2024 - 05:02 AM

Los vigilantes informales desafían a la autoridad

En Bucaramanga, por lo menos, es necesario que las autoridades civiles y de policía aborden este problema con prontitud y determinación.

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En el complejo tejido social de una ciudad, la seguridad se sostiene sobre la base del balance entre la autoridad legal y el respeto ciudadano hacia ella. Sin embargo, últimamente hemos sido testigos de una preocupante tendencia que amenaza este equilibrio: el aumento de vigilantes informales que actúan como sustitutos de la autoridad legal. Este fenómeno, lejos de contribuir a la seguridad, genera serios problemas como la falta de confianza en las instituciones, pues cuando los ciudadanos sienten que las autoridades son incapaces de proteger sus intereses y garantizar su seguridad, recurren a medidas alternativas.

Esto, obviamente, crea un peligroso precedente en el que la justicia y la legalidad se convierten en una especie de concepto subjetivo, ajeno al ciudadano, que deja a la comunidad vulnerable a la arbitrariedad y el abuso de poder por parte de individuos no capacitados, ni autorizados, para ejercer la autoridad, como es el caso de los vigilantes informales en Bucaramanga y el área metropolitana, cuya presencia y actividad terminan por fragmentar la autoridad y dificultar la coordinación entre la policía, la gente y las autoridades civiles, con las graves consecuencias que esto supone.

Todo esto nos lleva a que en lugar de sumar esfuerzos para combatir la delincuencia y aumentar la seguridad, estos vigilantes informales, que comienzan a crecer en la ciudad y que, dos de ellos, por lo menos, han perdido la vida recientemente en ataques armados, están comenzado a causar el efecto contrario al de la tranquilidad, y más bien se transforman en un factor de desconfianza que sube la tensión en algunos barrios. Además, debemos considerar las consecuencias legales y éticas de entregar poder a individuos no entrenados ni regulados para ejercer funciones de vigilancia, así hipotéticamente estén desarmados.

En Bucaramanga, por lo menos, es necesario que las autoridades civiles y de policía aborden este problema con prontitud y determinación, con un criterio menos coyuntural y una visión de largo plazo, lo que implica no solo tomar medidas para fortalecer las instituciones encargadas de mantener el orden público, sino también trabajar en estrecha colaboración con la comunidad para fortalecer la confianza en el sistema de justicia y promover una cultura de respeto por la ley. Además, es fundamental actuar con determinación y firmeza, en el fortalecimiento de las instituciones y la promoción de un sistema de justicia equitativo y transparente que garantice la protección de los derechos de todos los ciudadanos.

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Publicado por Editorial

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