miércoles 16 de junio de 2021 - 12:00 AM

A cesar las movilizaciones para avanzar en el control de la pandemia

El anuncio, tardío, sin duda, pero bien recibido por la comunidad toda, da una esperanza de descongestión de la red de atención en las próximas semanas, lo que redundará, seguramente, en un descenso del número de muertes...
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Finalmente, después de incesantes llamados individuales y conjuntos de los trabajadores de la salud, tratantes de COVID-19, científicos, el Comité de Paro anunció ayer su decisión de suspender temporalmente las movilizaciones, en atención, precisamente, a la grave situación sanitaria que vive la totalidad del país, sumido desde hace semanas en la fase más mortal de los 15 meses de pandemia que hemos vivido en Colombia.

El anuncio, tardío, sin duda, pero bien recibido por la comunidad toda, da una esperanza de descongestión de la red de atención en las próximas semanas, lo que redundará, seguramente, en un descenso del número de muertes que desde hace semanas constituyen, de lejos, la mayor tragedia que ha vivido el país. Los dirigentes del paro han aclarado que la suspensión es temporal y que responde a la necesidad sanitaria, aunque, según ellos, “eso no significa que la movilización se pare, la movilización sigue vigente porque las causas son las mismas”.

Nuevamente ratificamos el respaldo que este periódico siempre ha dado a las expresiones populares reivindicativas o participativas en cualquier condición, siempre y cuando este derecho constitucional sea ejercido en concordancia con los demás de su categoría.

Queda ahora esperar que actúen en el mismo sentido las diversas organizaciones que están respondiendo por las protestas sociales en las distintas ciudades del país donde ellas han sido frecuentes o permanentes. No ha sido el Gobierno, sino los mismos médicos los que han hecho prácticamente un pedido de auxilio a los convocantes de estas marchas para que detengan o aminoren el paso, pues ellos, los trabajadores de la salud, están física, mental y emocionalmente agotados por tener que responder cada segundo por la salud de miles de personas y la muerte de decenas de ellos todos los días.

Y mientras las concentraciones se repliegan temporalmente en beneficio de la salud pública, es hora también de exigir a los dueños de negocios nocturnos y los jóvenes que allí concurren, que observen las normas de bioseguridad, los porcentajes de ocupación de los negocios y las horas de cierre de los mismos. La vacunación ha hecho que las edades de los pacientes desciendan y, claro está, que aumente también la mortalidad en franjas de edad que parecían antes estar a salvo. Si las congestiones se reducen al mínimo o se eliminan, más pronto que tarde regresaremos a niveles en los que los trabajadores de la salud recuperarán el control sobre la pandemia, hasta donde tal cosa es posible.

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