sábado 25 de noviembre de 2023 - 12:00 AM

A recomponer el paso de la paz total

Y si las relaciones del comisionado con los distintos grupos violentos nunca fueron fluidas, menos lo fueron con la oposición, que siempre le reclamó por sus deficientes resultados y, sobre todo, por ciertas concesiones a los grupos con los que negociaba
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Con mucha más pena que gloria el Alto Comisionado de Paz, Danilo Rueda, abandonó el gobierno del presidente Gustavo Petro, dejando en el momento de su partida una gran cantidad de problemas derivados básicamente de sus titubeos, inconsistencias, varias imprudencias y una autodestructiva actitud arrogante y unilateral, que creó más contradicciones que acuerdos, lo que, muchas veces, fue la semilla de la desconfianza en algunas de las mesas de diálogo que trataban de establecerse para llevar adelante y mantener la coherencia en este macro proyecto de paz en que se ha empeñado el primer mandatario nacional.

Y si las relaciones del comisionado con los distintos grupos violentos nunca fueron fluidas, menos lo fueron con la oposición, que siempre le reclamó por sus deficientes resultados y, sobre todo, por ciertas concesiones a los grupos con los que negociaba, algunas de las cuales llegaron incluso a calificar de pactos secretos, todo esto derivado de la negativa de Rueda a dirigirse ni a los medios, ni a los partidos, ni a ningún tipo de vocería gremial o ciudadana que hiciera preguntas u objeciones a sus actuaciones, todo lo cual creó una densa nubosidad sobre los distintos procesos, que llevó finalmente a su retiro.

Esa actitud áspera de Danilo Rueda con la opinión creó serios problemas al presidente Petro y a los mismos delegados del gobierno en las siete mesas de diálogo que se han instalado, incluída la del Eln, retrasó los procesos, más de una vez los vició con incoherencias y debates superficiales, además de que nunca logró una verdadera articulación de la política de paz del Gobierno en los frentes de diálogo. Ahora la responsabilidad recae en Otty Patiño, a quien, en pocas palabras, se le extendió su papel en la paz total al pasar de coordinar la mesa con el Eln, a ser el nuevo responsable de la política de paz.

Esperemos que la mayor experiencia de Patiño supla la intemperancia de Rueda y que de los errores que se han cometido, como las burlas a los ceses al fuego que se han pactado, o la descoordinación con los demás delegados o negociadores en las distintas mesas, o la información escasa o ambigua sobre los procesos, por ejemplo, pasemos a unas dinámicas de conversaciones de paz transparentes, consistentes, pausadas, francas, frente a las que tanto el gobierno, como los negociadores y la opinión pública puedan saber que lo que se está acordando se ajusta a la ley, al querer general y a la conservación de la integridad institucional del país.

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