lunes 17 de agosto de 2009 - 10:00 AM

A veinte años de un noble sacrificio

Luis Carlos Galán fue liberal de espíritu, de conciencia, de militancia; un convencido de que su partido tenía presente y futuro. Por eso luchó por reformar la política desde adentro, usando armas nobles. Su propuesta política era moderada, posible y necesaria. Defendía los pesos y contrapesos de la democracia, las instituciones, la alternancia en el poder, la ampliación de los derechos ciudadanos.

Hoy, dos décadas después de su noble sacrificio, es posible hacer comentarios más juiciosos y serenos y mirar con sosiego lo que significó el intento de este ilustre bumangués por impedir que campeara la arremetida que siniestras mentes comenzaron hace más de 30 años contra nuestra sociedad.

Durante estos 20 años, la preocupación del conglomerado se ha centrado en saber quiénes fueron los cerebros del aleve crimen, pero desafortunadamente -pese a los intentos de último momento para que ello no ocurra-, la prescripción cobijará a quienes troncharon la vida de tan lúcido dirigente y así, el manto de la impunidad cobijará otro magnicidio en nuestro país.

Galán sabía que la lucha fundamental era liberar a la democracia del clientelismo de los barones regionales y cercenar a la corrupción.

Por ello tenía certeza de que sus grandes contradictores no eran quienes tuvieran un ideario distinto a su propuesta política de centro, sino aquellos barones que se habían adueñado de la política y habían cristalizado en secreto un siniestro maridaje económico y político con los narcotraficantes.
Por eso, el pilar de su asesinato fue una nefasta alianza entre miembros del establecimiento político, narcotraficantes y paramilitares, en connivencia con unidades militares y de cuerpos de seguridad que tendieron una espesa cortina de humo para que quedara impune el magnicidio.

¿Qué ha pasado en Colombia después de acallada la voz de Galán Sarmiento? Cosas muy oscuras y amargas, no fáciles de captar.

 Se hizo más sólido y profundo el maridaje entre el sector más corrupto de los políticos y los narcotraficantes y el paramilitarismo, quienes lograron adueñarse del poder local y regional, campear electoralmente en muchos municipios y regiones y desde tales trincheras se lanzaron al asalto del poder central, logrando adueñarse de vitales escenarios. ¿Pruebas? Hoy hay 83 congresistas, 22 ex congresistas y cerca de 400 dirigentes políticos reos de oscuros delitos comunes. Y no por ello el futuro es más claro.

Se mutiló la primavera de las reformas políticas y sociales y se volvieron realidad amargas contrarreformas económicas, sociales y políticas.

La industria del narcotráfico sigue siendo importante soporte económico y social en buena parte de Colombia.

El magnicidio de Luis Carlos Galán, obra de una negra guerra contra la sociedad, explica por qué hoy es más difícil que un hombre nuevo empuñe la bandera de sanear la sociedad y la política pues en muchos escenarios hay un oscuro tejido de ilicitudes y poder.

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