sábado 28 de marzo de 2020 - 12:00 AM

Acusación contra Maduro nos afecta directamente

El presidente del país vecino tiene hoy un precio por su cabeza y esa es una condición que si no se resuelve pronto, en esta situación de emergencia y aún en el largo plazo que traerá esta pandemia, perjudicará a Colombia y a la región.
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En medio de la crisis mundial y regional por el avance del coronavirus, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió, a través de su Departamento de Estado, al acusar a la cúpula del gobierno de Venezuela de convertir al país vecino en un narcoestado que, además, auspicia el terrorismo, con lo cual creó una crisis adicional a la que ya se vive por causa de la pandemia, en un país que, según cifras que se conocen hace años, no cuenta con la suficiente reserva económica, social ni política para enfrentar simultáneamente una colosal emergencia de salud pública y una amenaza contra prácticamente todos los principales dirigentes del gobierno, incluido el presidente Maduro y la cúpula militar.

Queramos o no, las realidades geopolíticas nos ubican en un lugar muy próximo a esta compleja situación, no solamente en virtud de la extensa, conflictiva e incontrolable frontera, que hoy suma el problema del contagio del virus a las decenas de conflictos que allí históricamente se han vivido, sino también debido a que tales situaciones, la de salud y la política, nos encuentran en un momento de alejamiento y casi enfrentamiento entre los dos gobiernos que guardan fría distancia.

Y, justamente cuando el peligroso avance del virus en las dos naciones lograba que se rompiera el hielo entre los dos presidentes, al menos como una especie de tregua para enfrentar la amenaza de salud, la decisión norteamericana podría significar un nuevo obstáculo para que esa posible coordinación de esfuerzos colombo venezolanos se diera rápida y fluidamente. Pero, en cualquier caso, el paso lo dio el gobierno estadounidense y las circunstancias ya cambiaron. Esperemos que la responsabilidad de los encargados de la emergencia en ambos lados, les haga mantener las líneas de comunicación y trabajo conjunto, mientras los frentes de la política se dedican a su propia contingencia.

Lo cierto es que tanto Nicolás Maduro, como varios de sus más cercanos colaboradores y, de paso, los exguerrilleros colombianos Iván Márquez y Jesús Santrich hace tiempo han sido señalados de acciones delincuenciales relacionadas con tráfico de drogas. Son acusaciones que deben resolverse cuanto antes porque, al menos desde la perspectiva de Estados Unidos, han llevado a que el presidente de un país vecino tenga hoy un precio por su cabeza y si esta situación no se resuelve en esta situación de emergencia en salud, o en el largo plazo que traerá esta pandemia, perjudicará a Colombia y a la región.

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