miércoles 30 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Al gobierno le convendría más reflexión y menos rectificación

Lo más recomendable sería que, en lugar de errar y corregir con tanta frecuencia, el gobierno Petro actúe con más prudencia y eficiencia, de esa manera las dudas se despejan, la opinión se orienta y el gobierno puede avanzar adecuadamente

El conocido adagio afirma que la esposa del Cesar debe ser y parecer y bien valdría la pena que el actual Gobierno Nacional lo recordara y aplicara, máxime cuando se trata de llevar a la práctica hechos políticos con los que, según lo prometió, se iba a diferenciar y distanciar de las viejas costumbres que fueron las que terminaron por instalar la corrupción y la inmoralidad, incluso intelectual, en el quehacer de las ramas del poder.

Es lo que acaba de ocurrir con el proyecto de ley para una nueva Organización Electoral que, en cumplimiento de una aspiración popular y una evidente necesidad de varios años, es uno de los mayores compromisos personales y programáticos del presidente Petro, por lo que dispuso dar mensaje de urgencia a un articulado que recibió toda clase de comentarios críticos o directamente descalificadores, tanto de la oposición, como podía esperarse, como también de miembros de su propia coalición. La cantidad de observaciones y la gravedad de algunas de ellas, en lo que podía contener de inconveniente o peligroso el texto del proyecto de ley, extendieron sobre el mandatario y su gobierno una densa niebla, al punto que tuvo que retirar el mensaje de urgencia.

La iniciativa causó tantas suspicacias y y fue cuestionada de tal manera que el ministro del Interior, Alfonso Prada, tuvo que rectificar una decisión que estaba causando profundas grietas tanto en su relación con sus propios aliados, como con sus seguidores que exigen del Gobierno transparencia absoluta, pero, aun así, no alcanza a evitar que, tras lo actuado, queden u mal sabor, pues pareció un movimiento orientado a acelerar el trámite de la ley, con el subrepticio interés de pasar algunos puntos con poco o ningún debate, lo que ha sido una de las peores costumbres del legislativo de los últimos tiempos.

Como lo hemos dicho en recientes oportunidades, el presidente Gustavo Petro ha impuesto un ritmo vertiginoso al comienzo de su gobierno, lo que, sumado a la inexperiencia de varios de sus colaboradores y de legisladores de su propio partido, aumenta el margen de error en una y otra rama del poder, situación que termina en daños tanto para su administración, como para la nación. Lo más recomendable sería que, en lugar de errar y corregir con tanta frecuencia, el gobierno Petro actúe con más prudencia y eficiencia, de esa manera las dudas se despejan, la opinión se orienta y el gobierno puede avanzar adecuadamente.

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