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Editorial
Martes 20 de febrero de 2024 - 12:00 PM

Al rescate de los estudiantes

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Es, por lo menos, esperanzador que la administración municipal de Bucaramanga haya mostrado su interés por rescatar a los miles de niños que, especialmente como consecuencia de la pandemia de COVID-19, y dadas sus escasas o nulas posibilidades de desempeñarse en el modelo virtual que fue necesario implementar entonces, desertaron del sistema educativo y solo muy pocos han podido recuperarse. En una expresión más bien metafórica, pero que demuestra un compromiso, el alcalde Beltrán ha dicho que la administración irá casa por casa, a buscar a estos niños y adolescentes para regresarlos a los colegios. Ojalá la intención sea sincera y el resultado sea el que esperamos.

Esto nos atañe a todos en tanto los asuntos relacionados con la educación, conciernen a la sociedad entera, pues la educación es una de las más importantes fuerzas impulsoras del progreso y la herramienta más poderosa para moldear un mejor futuro, por lo tanto, cada estudiante que abandona el sistema educativo representa una pérdida de potencial invaluable, además de que, en el ámbito personal y familiar, es una grieta en el tejido mismo de nuestra sociedad, de tal modo que rescatar a estos alumnos extraviados, más que una noble empresa, es una obligación moral y un imperativo ético y legal.

En este punto hay que entender que los motivos que llevan a un estudiante a desertar son variados y complejos. Pueden ser resultado de dificultades académicas, problemas familiares, presiones socioeconómicas o desafíos emocionales. Podríamos decir que detrás de cada caso se esconde un universo de oportunidades truncadas por lo que al rescatar a estos jóvenes, el Estado, en este caso el municipio, no solo debe ofrecerles una segunda oportunidad en el camino de la educación, sino que también debe asegurarles un porvenir más promisorio y digno en su edad adulta.

La importancia de rescatar a los estudiantes desertores va más allá de los beneficios individuales, pues impacta el tejido social y económico de una sociedad, en este caso de una ciudad como Bucaramanga y su área metropolitana. Un sistema educativo inclusivo y equitativo es el cimiento de una sociedad cohesionada y próspera, lo que es igual a decir que al rescatar a estos estudiantes, no solo estamos invirtiendo en su futuro, sino también en el futuro de todos. El rescate de estudiantes desertores es un acto de justicia social, del que el primer beneficiario es la sociedad misma, lo que deja ver la importancia de que tal objetivo en realidad se cumpla.

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Publicado por Editorial

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