domingo 13 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Alcalde, ¡coherencia y responsabilidad, por favor!

La insistencia de Cárdenas de realizar la marcha pareció más un acto de arrogancia. Si en verdad fuera la preservación de la vida el móvil, jamás hubiera permitido tal acto de irresponsabilidad con el momento en que se vive...
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La pandemia del COVID-19 ha significado la quiebra para miles de comerciantes y empresarios de nuestra región. A su vez, ha obligado a que familias enteras hayan pasado meses sin poderse reunir y a que las personas mayores y los niños hayan sido obligados a confinarse semana tras semana, sin poder siquiera asistir estos últimos a sus colegios, con consecuencias emocionales y físicas aún incalculables. Todo en defensa de un bien superior: la vida, ante la imposibilidad de detener la pandemia. Por eso no se entiende desde ninguna perspectiva que el alcalde de Bucaramanga, Juan Carlos Cárdenas, con el apoyo de concejales, diputados y congresistas del Partido Liberal, haya decretado el pasado viernes "tarde cívica" y convocado a una caravana por la protección de Santurbán, a la que asistieron miles de personas, que desfilaron por las principales calles de la ciudad. ¡Hasta chivas y comparsas hicieron parte de la convocatoria!

Nadie discute el propósito válido de la marcha. Por supuesto que en defensa del agua caben todas las manifestaciones que la ciudadanía considere necesarias. Lo que se discute es que se haya hecho en el pico de la pandemia, cuando aún la ciudad mantiene un toque de queda para evitar el contagio, en momentos en los que se ha exigido a comerciantes protocolos para abrir, y a las familias abstenerse de hacer celebraciones que puedan significar contagios. ¿Por qué hacer la caravana en este momento?

A su vez, constituye un acto de irresponsabilidad con la ciudad convocar a las calles en el preciso instante en que el país afronta manifestaciones contra la fuerza pública, que han terminado, en casos como Bogotá, con la vida de 11 personas y la destrucción de cientos de bienes. Para el mismo viernes se había convocado a un plantón en la Plazoleta Luis Carlos Galán con este fin, que tal como se preveía, terminó en disturbios y en la destrucción de vidrios y fachadas del Palacio de Justicia y distintos establecimientos comerciales, entre ellos la sede de este medio.

¿No es acaso un mandato constitucional dado al Alcalde el conservar el orden público? No puede ser su respuesta ante los desmanes que esos no ocurrieron durante la caravana y por eso no le cabe responsabilidad, pues este deber se exige no solo para los actos que convoca sino para el municipio en su totalidad. ¿No le correspondía como primera autoridad de Policía minimizar el riesgo de sus ciudadanos y no llamarlos a la calle a sabiendas de que existía el riesgo de disturbios? ¿Qué responsabilidad les cabe también a concejales, diputados y funcionarios que pidieron a los ciudadanos salir? ¿Cómo se va a exigir ahora a los habitantes del área que guarden el aislamiento o a sancionar a quienes se reúnen en número mayor del permitido, si desde la misma Alcaldía se hizo un llamado a romper estos mandatos?

La insistencia del alcalde Cárdenas de realizar la llamada Caravana por Santurbán pareció más un acto de arrogancia, pues si en verdad fuera la preservación de la vida el móvil de tal marcha, como lo manifestó públicamente, jamás hubiera permitido tal acto de irresponsabilidad y falta de coherencia con el momento en que se vive.

Alcalde, la ciudad afronta la peor crisis económica, de salud y de empleo en décadas. Su deber es trabajar en pro de toda Bucaramanga, y no solo en pro de quienes tengan afinidades políticas. Es hora de escuchar más el clamor de ciudadanos, empresarios y gremios, y menos el de asesores y políticos que solo actúan pensando en cálculos electorales.

editorial
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