martes 12 de febrero de 2019 - 12:00 AM

Alcalde, ¡no más ofensas!

En días pasados, Bucaramanga volvió a estar en los titulares de la prensa nacional por cuenta de las desafortunadas expresiones del alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, quien refiriéndose a la difícil situación de atención de la población migrante venezolana y el alto número de mujeres gestantes que se han atendido en la capital santandereana, afirmó que las venezolanas son “una fábrica de hacer chinitos pobres”. De inmediato, se despertó la indignación nacional y desde diversos sectores se calificaron sus expresiones de xenófobas.

Es cierto que los habitantes de la capital santandereana conocen el carácter desparpajado y directo del alcalde Hernández, mucho del cual incluso ha sido causa de su alta popularidad y aceptación en diversos sectores de la ciudad. Pero nada de esto justifica que el mandatario local recurra frecuentemente a descalificaciones y groserías en sus alocuciones. No puede ser que la atención mediática de la ciudad se centre en las salidas de tono e incluso insultos en los que ha incurrido el Alcalde y no en su gestión. Ostentar la dignidad de primer mandatario de Bucaramanga conlleva también una representatividad de la ciudad de la cual el Alcalde debe ser consciente. Su figura es la de representante de los bumangueses y por más espontaneidad que pueda alegarse en su carácter, esta representación es una dignidad que no puede olvidarse.

Es cierto que muchas de las afirmaciones que el Alcalde de Bucaramanga ha hecho en distintos escenarios sobre la corrupción rampante en la ciudad son ciertas y que muchos de los que ha señalado en su discurso como cómplices de estos corruptos realmente lo son. Pero por cuenta de estos comentarios cargados de descalificativos, muchas de sus denuncias se pierden en el ruido de las palabras grotescas.

Entra la ciudad ya en la última recta de gestión de la alcaldía de Rodolfo Hernández y los bumangueses queremos estar en la reseña de la prensa nacional por sus gestiones, por los cambios transformadores de ciudad, por la lucha incansable contra la corrupción, por el legado de una administración que se proyecta a futuro y no por agresiones, groserías y expresiones salidas de contexto. Alcalde, ¡no más ofensas! Bienvenido el diálogo propositivo.

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