viernes 30 de enero de 2009 - 10:00 AM

Algo más que un atentado dinamitero

El atentado dinamitero sucedido en Bogotá en la noche del pasado martes contra una tienda de videos de la cadena Blockbuster, es algo mucho más que eso, es parte de una guerra de terror desatada por las Farc en las principales ciudades del país.

Más allá de los medios de prueba que hayan sido recaudados para hacer tal incriminación, puede afirmarse sin titubeo alguno que el ilícito tiene el sello de las extorsiones que durante muchos años han llevado a cabo las Farc en ciudades, poblados y campos del territorio colombiano, para presionar a aquellos que se niegan a pagar las extorsiones que llevan a cabo.  

¿Qué ha aflorado a raíz de tan execrable hecho? Que un alto número de empresas y empresarios bogotanos están siendo extorsionados por las Farc, según revelación que ellos mismos han hecho a las autoridades distritales. Más exactamente, 62 de ellos han aceptado ser víctimas de tan asqueroso delito que lesiona bienes y derechos fundamentales tutelados por la Ley, la moral y la civilización internacional. El propietario de otra cadena de tiendas de video, Betatonio, confesó que debió cerrar su empresa ante la persecución de las Farc y los atentados que perpetraron contra varios de sus establecimientos de comercio. Y del mismo corte al crimen del pasado martes, fue la bomba puesta hace pocos días en un centro comercial en Neiva.

Lo anterior quiere decir que las Farc, paralelamente a los golpes que están sufriendo en sus frentes rurales, han lanzado una violenta ofensiva contra empresarios y empresas de las ciudades colombianas. Su plan es convertir a las calles citadinas en escenario de sus delitos y su terror.

Eso es lo de fondo, que estamos ante un nuevo capítulo de la confrontación interna armada ya que las Farc han emprendido la lucha desde un flanco distinto y el blanco son las empresas y los empresarios.

Ante eso, la política de Seguridad Democrática que ha diseñado y ejecutado la administración Uribe Vélez, debe crear unidades élite de las Fuerzas Armadas que respondan exitosamente a esta nueva forma de confrontación, para lograr neutralizar este accionar de las Farc.

Siempre se ha considerado que las Farc no han sido fuertes en el frente urbano, que son un movimiento que no ha podido –exitosamente- trasladar la confrontación del campo a las ciudades, pero llegó el momento de responder no a actos de terror aislados y esporádicos en las ciudades, sino a una nueva batalla, silente, devastadora, letal.

No son estos comentarios un manifiesto derrotista, ni pretenden armar un escándalo en un vaso de agua, son consideraciones oportunamente hechas sobre un peligro que está en el momento señalado para ser neutralizado antes de que tome fuerza, para que la confianza del conglomerado en las instituciones no se diluya y mute en desencanto.    

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