domingo 05 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Anestesiados

Los santandereanos seguimos anestesiados, completamente silenciosos y pasivos frente al robo descarado del erario. Y lo que es peor, a pesar de que sabemos quiénes son, seguimos estrechando sus manos en las calles y fingiendo que aquí no pasa nada.

Cuentan los relatos de los historiadores que la raza más aguerrida del territorio nacional era la de los santandereanos. Fue en estas tierras donde se gestaron las más fuertes luchas que llevaron a la libertad del yugo español. Y fue precisamente nuestro carácter recio el que no permitió que la infamia y el abuso siguieran reinando en la naciente patria.

Pero nada de eso parece ya quedar en los habitantes de este territorio. Nada queda ya de esa fuerza interna que no permitía quedarse callado ante las infamias. Eso es lo que se concluye cuando como ciudadanos hemos podido comprobar que nuestro departamento fue entregado sin vergüenza a personajes que convirtieron la apropiación de los recursos públicos en su modo de vida.

Esta semana, Transparencia por Colombia entregó la plataforma “Monitor Ciudadano de la Corrupción”, una base de datos digital en la que cualquier ciudadano puede rastrear la corrupción en el país. A través de mapas y gráficas interactivas, se pueden consultar los hechos y actores de los casos de corrupción que desde el 2016 ha denunciado la prensa en todo el país. Esta base registra 967 hechos de corrupción que fueron hechos públicos en la prensa nacional. Pero la realidad de las cifras es infinitamente mayor, pues la gran mayoría de estos sucesos no se denuncian. De estos hechos de corrupción, 75 fueron en Santander.

Lo doloroso es que quienes aparecen allí denunciados son los mismos que siguen siendo elegidos como mandatarios, en cargos de vigilancia y control o en altos cargos de los distintos niveles de la administración.

Este medio quiso hacer el ejercicio de indagar, por ejemplo, de las graves denuncias que se han hecho durante los últimos 10 años en este medio sobre corrupción en el departamento para conocer cuál había sido su sanción.

La realidad es desoladora: ninguno de los hechos de corrupción denunciados han terminado en una pena para sus autores. Casos tan graves, por ejemplo, como el carrusel de contratos del Idesan o la forma fraudulenta como se vendieron los lotes de Ferticol no generaron sanciones para sus principales responsables. Esta semana, el Contralor de Santander, Carlos Fernando Pérez, le confirmó a esta redacción que no se encontró ningún mérito para declarar responsable a Fabián Rolando Méndez, principal señalado de estos desfalcos, cercano a Luis Alberto ‘El Tuerto’ Gil y esposo de la diputada Marggy Rangel. Ella, por ejemplo, votó a favor del contralor saliente y del nuevo contralor, Fredy Anaya.

Mientras esto sucede y muchos funcionarios de las entes de “control” se convirtieron también en parte de esta red de corrupción, los santandereanos seguimos anestesiados, completamente silenciosos y pasivos frente al robo descarado de nuestros recursos. Y lo que es peor, a pesar de que sabemos quiénes son, seguimos estrechando sus manos en las calles y fingiendo que aquí no pasa nada.

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