viernes 14 de junio de 2019 - 12:00 AM

Augusto Espinosa Valderrama

Su trayectoria enalteció a su patria chica, Bucaramanga y a Santander, y su inteligencia y talante se añora ahora, cuando los partidos se descuadernaron

El pasado 5 de junio, hace 100 años, nació en Bucaramanga Augusto Espinosa Valderrama. Desafortunadamente, en forma silente pasó en nuestra ciudad y en Santander el centenario del natalicio de este coterráneo, que durante sus 45 años de prolífica y transparente presencia en la escena política nacional, entre principios de los años cuarenta y mediados de los años ochenta del siglo XX, brilló y fue ejemplo de cómo enaltecer la política.

El ciclo vital de Augusto Espinosa terminó cuando mejores luces podía dar al país, en el momento en que la patria requería de recios y rectos capitanes como él, para enfrentar la lluvia de oscuros propósitos y demoníacas acciones llevadas a cabo por personas cuyo norte eran las actividades ilícitas, y siniestramente decidieron usar como sucia herramienta la acción política para someter a sus siniestros propósitos a la comunidad, anegando a Colombia de actos de terror para desmoronar las instituciones.

Augusto Espinosa fue uno de los colombianos que mejor entendió e interpretó al Frente Nacional y tanto en su labor parlamentaria, como en su tarea de conductor del Partido Liberal, fue uno de los grandes defensores de dicha solución política, surgida en momentos de fuertes tormentas y vientos encontrados.

Radical defensor de la institucionalidad, probablemente su momento de más brillo fue en 1969, cuando desde su curul parlamentaria defendió, mejor que nadie, la tarea de estadista de Carlos Lleras Restrepo, en momentos en que se intentó hacer saltar en astillas el sosiego nacional. Fue entonces cuando su verbo, acción y recto proceder personal y político brillaron en el Senado de la República, impidiendo que la patria se hundiera en el caos.

Espinosa Valderrama descolló en el Concejo de Bucaramanga, en la Asamblea de Santander, en el Congreso de la República, como ministro, embajador, dirigente partidista, líder de la opinión nacional. Fue uno de los últimos grandes conductores del Partido Liberal colombiano.

Augusto Espinosa murió en el momento en qué podía dar más frutos al país y a la historia. Su trayectoria enalteció a su patria chica, Bucaramanga y a Santander, y su inteligencia y talante se añora ahora, cuando los partidos se descuadernaron y hacen falta dirigentes que sean recios y transparentes conductores, de pulso firme y determinación mental, que sepan señalar el rumbo de nuestras instituciones.

editorial
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