sábado 31 de julio de 2021 - 12:00 AM

Aumenta el sicariato en Bucaramanga, ¿síntoma de una guerra por el microtráfico?

Solo en esta semana, por la vía del sicariato han muerto al menos seis personas, y estos son solo los últimos hechos en una larga cadena de homicidios que registran las noticias judiciales y que nos dejan notificados que estamos siendo testigos en una cruenta guerra entre delincuentes...
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En las últimas semanas, en Bucaramanga y el área metropolitana se ha vuelto a vivir un aumento significativo del reporte de homicidios en la modalidad de sicariato. Los ataques fulminantes con armas letales contra personas en distintos lugares de la ciudad bien pueden corresponder a guerras entre bandas de delincuentes, o entre carteles de microtraficantes y no necesariamente a personas que hayan muerto fruto de tentativas de hurto o acciones similares. Sin duda, hay un deterioro generalizado de la seguridad.

Solo en esta semana, por la vía del sicariato han muerto al menos seis personas y otro sicariato dejó a la víctima herida aunque en muy grave condición médica, y estos son solo los últimos hechos en una larga cadena de homicidios o intentos de homicidio que registran las noticias judiciales y que nos dejan notificados a los ciudadanos en general de que estamos siendo testigos y víctimas potenciales en una cruenta guerra entre delincuentes de la que, por ejemplo, el 24 de junio resultaron heridos de bala en su abdomen dos niños, de uno y dos años de edad.

Todo esto nos muestra una situación totalmente indeseable y altamente peligrosa, que parece que aún supera a la policía metropolitana en tanto los hechos se repiten día a día y nos dejan, además, el mensaje claro de que el narcotráfico sigue adueñándose de esta zona del departamento. Los ataques sicariales que estamos viendo son los que salen a flote de una situación que, por debajo de la superficie debe haber avanzado demasiado tanto en el número de delincuentes como en la peligrosidad de los mismos.

Al igual que ha sucedido en otras capitales que han sufrido o sufren hoy el agobio permanente de la delincuencia desatada, en Bucaramanga, por ahora, se han tomado los barrios más pobres en el norte, lo cual es, de hecho, injusto, porque pone en riesgo a miles de familias honestas y porque contribuye a la estigmatización que desde hace décadas sufre este sector de la ciudad.

El alcalde Cárdenas y la policía tienen en sus manos la responsabilidad de detener el avance de este fenómeno criminal cuanto antes, porque lo cierto es que más temprano que tarde esta violencia seguirá expandiéndose y dejando por la meseta y el área, su trágico rastro de miedo y muerte.

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