sábado 19 de junio de 2021 - 12:00 AM

Bienvenida la Ley contra la ‘comida chatarra’

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Finalmente, luego de una larga historia de intentos que se perdían en la espesa manigua congresional, entre los intereses particulares y los políticos, quienes impulsaban la Ley conocida como de la ‘comida chatarra’ vencieron el lobby implacable que los había bloqueado por años y hoy el país cuenta con esa normatividad que apunta a la protección de la salud de los colombianos, especialmente los niños, pero también, y este puede ser el contenido más importante, a la transparencia sobre aspectos alimentarios.

Tal como fue aprobada -a falta solo de conciliación, sanción y estudio constitucional-, la nueva ley establece que a los productos comestibles o bebibles, clasificados en relación con su nivel de procesamiento con edulcorantes o que tengan una cantidad excesiva de nutrientes críticos como azúcares, sodio o grasas saturadas, se les debe identificar con sellos frontales de advertencia en sus empaques, de acuerdo con la manera como en adelante lo defina el Ministerio de Salud y Protección Social, lo cual sigue dejando en manos de los consumidores la decisión de si ingerir o no esos alimentos y en qué cantidad, solo que ahora lo haga de manera más informada y consciente.

La nueva norma también deja en manos del Ministerio de Salud y Protección Social el trabajo de fijar los límites que determinen si un producto ha superado los máximos niveles recomendables de azúcares, sodio o grasas saturadas, para lo cual, según el legislador, debe valerse de conceptos científicos serios y de organizaciones mundialmente reconocidas en la materia, como la OPS y la OMS, de tal forma que quede la menor cantidad de factores posibles a la subjetividad de los productores o de las autoridades de turno.

La nueva Ley tiene contenidos y propósitos de la mayor importancia para la salud alimentaria de los colombianos y, repetimos, principalmente para los niños que suelen ser los que en mayor cantidad consumen esta clase de alimentos que, según expertos, pueden causar aumento descontrolado del peso corporal, además de que para niños y adultos puede también tener implicaciones sobre la resistencia a la insulina, aumento de la presión arterial, aumento del riesgo de arteriosclerosis, déficit de vitaminas, además de que puede también esta clase de comida causar adicción. Con todos estos riesgos, lo mínimo que podía hacer el país era legislar al respecto y definir, como se hizo, varios tipos de control a esta clase de comida y, como es lo debido, dar prioridad a la salud pública sobre cualquier otra consideración.

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