martes 10 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Bucaramanga merece que se haga un debate serio sobre la inseguridad

Qué bueno que el Concejo convoque, no a mociones de censura inanes, sino a un diálogo abierto entre todos los sectores y liderazgos sociales para, entre todos, construir opciones serias, posibles y de mediano y largo plazo a la inseguridad en Bucaramanga

La ciudadanía de Bucaramanga sigue enfrentando una situación de inseguridad que causa angustia a los habitantes, por cuanto los delitos están presentándose en todas las zonas de la ciudad y a todas las horas. Los últimos hechos conocidos de atracos callejeros con la participación de varios motociclistas armados y a personas en un grado de vulnerabilidad tan grande como el que puede afrontar un padre con su niño en brazos, han elevado aún más la alarma entre las personas que ya no se sienten a salvo de ninguna manera.

Frente a esa situación, es cierto que la Policía Metropolitana ha hecho esfuerzos, ha planteado varias estrategias, ha logrado dar algunos golpes a la delincuencia, pero no podemos negar que los acontecimientos y la percepción de la gente sobre el estado de la seguridad en la ciudad, no han variado. Últimamente se ha acudido a adelantar operativos en las entradas a la ciudad, especialmente en las del sur, como manera de prevenir la comisión de ciertos delitos contra la ciudadanía, pero casi simultáneamente ocurren hechos delincuenciales en la meseta, que opacan la labor preventiva.

En medio de todo esto, no es prudente, ni oportuno, sino claramente inconveniente que desde el Concejo se trate el tema, pero más con un enfoque politiquero, que de sincera preocupación por la ciudad. Bien puede ser esa la intención de algunos concejales, o bien puede ser, además, el desconocimiento craso que algunos de ellos tienen de un fenómeno que produce coyunturas muy críticas, pero que realmente es un problema estructural, transversal, que involucra al Estado en su conjunto, dentro de una realidad histórica, por lo que es improcedente y demagógico que se tramite una moción de censura a un secretario de despacho y hacer ver aquello como una contribución a la tranquilidad ciudadana.

La inseguridad, cuando llega a los niveles en que la tenemos, no solamente se relaciona con el ciudadano, sino que invade territorios tanto o más complejos como la economía en sus múltiples campos, porque en un territorio fustigado por la delincuencia, el comercio está en riesgo de decaer, las inversiones pueden disminuir, el ritmo mismo de la ciudad se reduce y con ello la productividad, el turismo, por supuesto, se afecta en grado significativo, etc. Qué bueno que el Concejo convoque, no a mociones de censura inanes, sino a un diálogo abierto entre todos los sectores y liderazgos sociales para, entre todos, construir opciones serias, posibles y de mediano y largo plazo a la inseguridad en Bucaramanga.

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