viernes 14 de enero de 2022 - 12:00 AM

¿Bucaramanga ya no es la “Ciudad de los parques”?

hoy los parques pasaron de ser un punto de encuentro familiar y de vecinos, a tener un uso mucho más complejo, pues se han convertido en el lugar en el que confluye toda clase de actividades e incluso conflictos sociales

La falta de coordinación entre la alcaldía y la Emab, reconocida por el propio gerente de esa entidad, José Pablo Ortiz, es la razón por la que hoy hay centenares
de parque de la ciudad que no están recibiendo la atención debida, situación que degrada día a día el vecindario donde se encuentran estos
espacios y que tardará en corregirse, pues, según el funcionario citado, “próximamente se hará una licitación mucho más robusta para
atender toda la ciudad. Hubo
fallas, pero este año se van a solucionar”. La respuesta causa desazón en tanto, en lugar de señalar una
fecha precisa y próxima de solución, esta queda abierta para que
suceda en algún momento de todo este año.

Abandonar a su suerte los parques de la ciudad no es una cuestión de estética, ni de prestigio, entre otras cosas porque hace muchos años dejamos de ser la ciudad de los parques, tanto por el mal estado de ellos, como por su insuficiente número, pues mientras el mínimo de espacio público que debe existir por persona en una ciudad es de 10 metros cuadrados por habitante, según lo fijado por la Organización Mundial de la Salud, en Bucaramanga escasamente nos acercamos a la mitad de ese índice.

También hay que entender que hoy los parques pasaron de ser un punto de encuentro familiar y de vecinos, a tener un uso mucho más complejo, pues se han convertido en el lugar en el que confluye toda clase de actividades e incluso conflictos sociales como la migración, las ventas ambulantes, la mendicidad, la delincuencia, y si a esto le sumamos que la falta de cuidado permanente de parte del municipio, aporta suciedad, maleza, carencia de alumbrado público, tenemos en conclusión la presencia de verdaderas trampas para ciudadanos que, a pesar del peligro, no tengan alternativas de evitar el paso por esos lugares.

El de los parques no es un problema menor, como parecen considerarlo el municipio y la Emab, que dejaron pasar el plazo indicado para renovar o firmar nuevos contratos de mantenimiento, sin que se acabaran los anteriores y quedáramos en un tiempo muerto, sin la atención que se requiere. Cada día que pasa dentro de la situación que hemos descrito, aumenta los problemas de salud, seguridad, convivencia, etc, de comunidades enteras que están dejando de ver los parques como su orgullo, para considerarlos una creciente amenaza y un vecino problemático e indeseable.

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