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Editorial
Domingo 25 de febrero de 2024 - 12:00 PM

Cabecera cada vez peor

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El hecho ofensivo, inmoral y exhibicionista ocurrido hace un par de noches en un andén de Cabecera en el que se vió, sin pudor alguno, a una pareja realizando un acto sexual a la vista de todos, no es nuevo, según lo que han expresado en redes sociales algunos de los residentes o visitantes frecuentes de las zona de negocios nocturnos. Lo que ha hecho especial el asunto fue que el hecho trascendió a la opinión pública que, al verse involucrada mediante la exposición del video, entendió el grado de hostigamiento al que someten a los vecinos cada fin de semana.

Actos contra la moral, venta y consumo abierto de estupefacientes de todas las clases, escándalos, riñas, saboteo del tránsito vehicular, comercio sexual, además de otras tantas irregularidades o actos ilegales que ocurren al interior de los negocios, conforman el menú que en Cabecera desde hace años le ofrecen a los jóvenes de Bucaramanga, sin que las autoridades puedan, y algunas veces tampoco quieran, controlar. Ojalá la indignación general que causó la difusión del video mencionado, no sea el motivo que agite durante dos o tres días la opinión y pase al olvido, como tantos otros escándalos que allí se han originado.

El alcalde Beltrán ha prometido acciones contundentes contra el caso y contra todos los factores generadores de caos en Cabecera, que está convertida en una zona vedada para el ejercicio de la autoridad y la ley, pero hay que decir, ajustándose a la historia, que medidas similares se han intentado ya, sin beneficio alguno. La verdad es que lo que ha anunciado el alcalde, el cumplimiento de los horarios de rumba, el control a la presencia de menores, y a la venta y consumo de estupefacientes, debería ser la tarea permanente de parte de las autoridades.

Al considerar como excepcionales los controles que, en realidad, deberían operar todos los días en la zona de los negocios nocturnos de Cabecera, tácitamente se está reconociendo no solo que las violaciones a las normas allí son de común ocurrencia, sino que en la cotidianidad, la impunidad es la única norma que allí se cumple. Se le reconoce la buena intención al alcalde, pero de poco valdrá si las medidas que se van a tomar no profundizan en los mundos subterráneos que, en la calle y al interior de algunos negocios, allí operan, sin que hasta el momento ninguna autoridad haya logrado desarticularlos.

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Publicado por Editorial

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