martes 07 de abril de 2009 - 10:00 AM

Campañas permanentes

El Gobierno Nacional está cometiendo un error monumental. De esos que le saldrán muy caros al país y lo que es peor, será muy difícil y complicado de enmendar.

Es que la intención de permitir la reelección indefinida de gobernadores y alcaldes, formulada a través del ministro del Interior Fabio Valencia, no solo está basada en argumentos falsos y principios errados, sino que las consecuencias en caso de ser instaurada, muy probablemente van a ser totalmente contrarias a lo que se podría estar buscando.

Si se confiara en las buena voluntad oficial y se aceptara lo que en teoría se pretende, como es que las personas que tienen un buen desempeño en sus cargos puedan permanecer en ellos por voluntad popular, es suficiente con analizar la triste historia reciente para concluir que en Colombia no existe la madurez política para dar un paso en esa dirección.

En otras palabras, desde que se instauró la elección popular de alcaldes y gobernadores, lamentablemente en la gran mayoría del país los buenos mandatarios han sido la excepción y no la regla. De hecho, la regla más bien ha surgido en torno a los desastres que han caracterizado a un sinfín de administraciones, que no obstante al ser las que mandan y disponen de los recursos oficiales, podrían hacerse reelegir fácil y fraudulentamente sin tener los méritos para hacerlo.

En una sociedad tan pobre y con tantas carencias como esta, es muy fácil torcer y más que torcer, comprar la voluntad popular, sobre todo si se cuenta con los fondos públicos para hacerlo. De ello pueden dar cuenta innumerables campañas para el Congreso.

Pero ahí no termina la lista de inconvenientes. Esta se hace todavía más larga y peligrosa por cuenta de otra situación que se derivaría de esa reelección indefinida.

Es que si se pudiera plantear en una fórmula matemática, ésta sería bastante sencilla: Reelección indefinida igual a campañas permanentes. Y esa norma lo único que expresa, es que muy poco tiempo y recursos destinarían los ejecutivos departamentales y municipales a gobernar, que es al fin y al cabo para lo que fueron elegidos, a cambio de estar permanentemente en campaña para asegurar su reelección.

En síntesis, por donde se le mire el proyecto es negativo para la sociedad colombiana. Sobre todo, si además se tiene en cuenta que la impunidad reinante engendrada por la justicia, permitiría que se cometan todo tipo de desmanes electorales que no ocurren en esas otras naciones con las que tan hábilmente se compara el ministro Valencia Cossio para justificar su proyecto. 

 

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad