martes 23 de diciembre de 2008 - 10:00 AM

Carnadas para Obama

Evo Morales, presidente de Bolivia, le propuso la semana pasada a los gobiernos de América Latina exigirle al mandatario electo de E.U. Barack Obama, levantar el embargo a Cuba y si no acepta, los países latinoamericanos les 'levantarían' los embajadores estadounidenses de la región. Es decir, se acabarían las relaciones diplomáticas formales.

También propuso una Organización de Estados Americanos (OEA) con Cuba y sin los Estados Unidos. Dijo que la letra del embargo contra Cuba, por ser marxista leninista, causaría embargos a otros países de la región si también se les aplicara. Se refería a Bolivia, Venezuela, Ecuador y Nicaragua, aunque quizá pretendería incluir también a Brasil, Argentina y Paraguay.

Morales podrá ser un fundamentalista de izquierda, pero lo que sobresale de su ortodoxia es la ingenuidad casi de cafetería universitaria, de eslóganes y grafitis. Brasil aspira a ser una potencia mundial de primer orden, pero no se convertirá en enemigo de los Estados Unidos por complacer las pretensiones de unos dinosaurios de la izquierda. Eso ya lo ha demostrado Lula muchas veces, quien no se deja mangonear ni manosear por Chávez ni mucho menos por Correa.

Se esperaría que Argentina pudiera tener una sensatez similar, pero con la volatilidad de los Kirschner podría suceder cualquier cosa. Por su parte, Ortega, quien está interesado más que todo en establecer un totalitarismo familiar disfrazado de izquierda en Nicaragua, es el eco de lo que diga Chávez.

A pesar de lo anterior, las declaraciones de Morales tendrán algo de simpatía entre muchos sectores en América Latina.

No admirarán la insensatez de su contenido, sino que sentirán un poco vengada su irritación por el maltrato a través del reto de David contra Goliat, de cuyas veleidades e intereses dependemos en Colombia, teniendo además que soportar los emigrantes colombianos el sanbenito de la visa y el desprecio de los empleados de Inmigración en los aeropuertos de ese país.

La visita de los barcos de guerra rusos a Venezuela y Nicaragua atravesando el Caribe, es decir, el 'patio trasero' de los Estados Unidos, es una bofetada de Chávez contra los gringos, y hace parte de una política bien planificada de retarlos donde se pueda y cada vez que sea posible, sin llegar a un conflicto armado.

La estrategia de Morales no es la de tratar de convertir a Obama en un aliado de la izquierda latinoamericana, sino lo contrario: pretende provocarlo a opinar en los mismos términos y con la misma virulencia, lo que le daría más estatura política a sus retadores y aminoraría la del Presidente electo.

Su ultimátum no será adoptado en bloque por Latinoamérica ni mucho menos, pero sí logrará parcialmente la estrategia marxista de radicalizar las contradicciones, sobre todo las de los cubanos en Miami, quienes presionarán a Obama para mantener el embargo contra Cuba.

Afortunadamente, es dudoso que el Presidente electo de los Estados Unidos se coma la carnada de unos ni otros.

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