miércoles 12 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Cerco por la vida y contra la indisciplina

Si los jóvenes comenzaron a desentenderse del problema por considerar que el riesgo que corren es mínimo, como está ocurriendo hoy en los rebrotes en Europa, hay que aceptar que se tomen medidas de hecho que suplan con autoridad lo que se perdió de conciencia y solidaridad.
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Se acerca a 290 el número de personas residentes en Santander que han perdido la vida como consecuencia del contagio de COVID-19, un número muy amplio, que representa hace tiempo una verdadera tragedia para todo el departamento. Son 290 personas que la gente suele asumir como una cifra nada más en las estadísticas de la pandemia y no como lo que es: el dolor, el luto y la orfandad en 290 hogares, porque cada muerte afecta a un núcleo amplio de familiares y amigos que pierden la existencia y la compañía de quien fallece.

Y, sin embargo, a pesar de estas ya inmensas dimensiones de tragedia, muchos santandereanos y bumangueses en particular, no han querido hacer conciencia y entender que en el caso de esta enfermedad, más que en cualquier otra, la salud de todos está en las manos de cada uno, pues el alto grado de contagio del virus hace que el descuido, o la indisciplina de cualquiera, cause que todo un grupo adquiera el coronavirus y lleve el COVID-19, no solo a extraños, sino al interior de su propio círculo íntimo. El mundo ha registrado permanentemente el frecuente caso de personas que, por descuido, indisciplina o incredulidad, contagiaron a su familia y terminaron siendo la causa de la muerte, especialmente de los abuelos o padres de edades avanzadas.

No se puede entender fácilmente que, a pesar de que estamos en el momento más peligroso de la pandemia y reportamos diariamente decenas de muertos, no haya de parte de todos una conciencia de cuidado estricto. Por eso, aunque lastima a los comerciantes, que han tenido la situación más difícil en décadas, hay que calificar como oportuna y necesaria la medida llamada ‘cerco por la vida’ implementada por la Alcaldía de Bucaramanga, que endureció los controles de confinamiento en el sector más visitado del centro de la ciudad.

Estas medidas, criticadas por autoritarias en algunos casos, se vuelven necesarias cuando, como sucede en este momento, está de por medio la vida de centenares de personas. Si se perdió la conciencia, si las personas se relajaron por cansancio o irresponsabilidad, si los jóvenes comenzaron a desentenderse del problema por considerar que el riesgo que corren es mínimo, como está ocurriendo hoy en los rebrotes de la pandemia en Europa, hay que aceptar que se tomen medidas de hecho que suplan con autoridad lo que se perdió de conciencia y solidaridad.

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