miércoles 11 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Colombia no puede caer en provocaciones

Un conflicto armado con Venezuela es un acontecimiento que nadie ve más allá de un delirio político y militar de Maduro para tapar su ineptitud absoluta como gobernante...

Desde que los exjefes disidentes de las Farc hicieron su proclama del rearme y el Gobierno colombiano señaló de inmediato que aquello estaba ocurriendo bajo el amparo del régimen de Nicolás Maduro, era previsible que las relaciones entre los dos países se complicaran aún más de lo que han estado en los últimos años.

En efecto, a la declaración inicial colombiana, siguieron varias de las acostumbradas intervenciones destempladas del mandatario venezolano, que ha rematado esta semana en las veladas amenazas que tanto él como su Canciller han hecho ante los medios nacionales y extranjeros.

Mientras Maduro hablaba de ejercicios militares en la frontera, el ministro Jorge Arreaza afirmó que lo que busca su Gobierno es evitar “una guerra con Colombia”, que sería la forma retórica de proponer un enfrentamiento armado o, por lo menos, buscar una respuesta destemplada del presidente Duque que les dé la excusa para justificar su acción bélica y ganar internamente lo que tanto necesitan: un distractor con la suficiente fuerza y permanencia, como para ganar el oxígeno y el tiempo que requiere con urgencia esa administración desgastada, impopular y dictatorial, tanto con los suyos como con sus vecinos.

Arreaza acusó a Iván Duque de “amparar acciones terroristas”, es decir, se aprovecha de la aparición en video de los traidores de las Farc al proceso de paz, para validar ese lenguaje guerrerista y falaz, cuando lo que la comunidad internacional esperaba era que Venezuela rechazara y persiguiera, si en realidad están en su territorio, la presencia y la amenaza de un grupo armado extranjero que declara que atentará contra el Estado colombiano.

En su lenguaje errático y malintencionado, Arreaza afirmó que el Gobierno de Nicolás Maduro “quiere evitar un conflicto, una guerra con Colombia”, y a renglón seguido aseguró que en Colombia estamos “decididos a hacerlo”.

Afortunadamente, contrario de lo que sucede en Venezuela, el gobierno Duque ha hablado clara y oportunamente para asegurar que no moverá tropas, armas ni equipo militar de ninguna clase a la frontera y que no va a dejarse provocar por las altisonantes y mentirosas provocaciones que desde allá se lanzan.

Un conflicto armado con Venezuela es un acontecimiento que nadie ve más allá de un delirio político y militar de Maduro para tapar su ineptitud absoluta como gobernante; no es una realidad deseable en tanto sería una desgracia para la región entera y una forma de pauperizar aún más a la sociedad venezolana y de causar graves dificultades económicas, especialmente a los departamentos fronterizos entre los que debemos considerar a Santander.

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