sábado 20 de febrero de 2021 - 12:00 AM

Comienza ‘Mi Panita, mi amigo’

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Hace muchos años, los venezolanos dejaron de tener un país próspero y la adopción de un sistema político destruyó no solo a empresas, sino también a familias y a comunidades enteras. Lo que antes era un país de oportunidades se convirtió en un país con total ausencia de ellas. Esta realidad obligó a millones de venezolanos a abandonar su país en la búsqueda de un mejor futuro para sus familias. Es así como poco a poco empezamos a ver llegar a cientos de caminantes, que con toda su vida empacada en un morral, recorren cientos de kilómetros bajo la lluvia y el sol, para llegar a un nuevo lugar dónde labrarse el futuro que su país ya no les brinda. Miles de estos caminantes han llegado a nuestra región y a nuestras ciudades.

Y en este diario trasegar de miles de almas en busca de un futuro hay una imagen que duele aún más: la de los niños. Pequeños que han emprendido también estas largas jornadas con sus pies muchas veces desnudos, ajenos a sistemas políticos, a conflictos entre países. Niños, simplemente niños, que solo quieren un lugar para vivir su infancia, estudiar, hacer amigos y soñar.

Pero por muchos factores, estos niños hoy han llegado a una sociedad que muchas veces los rechaza, que los mira como extraños, que por su origen extranjero pone en ellos un estigma. Y ellos son simplemente niños.

Por eso desde Vanguardia hemos querido iniciar un trabajo para romper las barreras de la xenofobia y empezar a mirar a esta migración como una nueva parte de la realidad de nuestra sociedad y no como un factor externo, que muchas veces se percibe como negativo. Mientras no trabajemos en la integración económica de los migrantes, en el cubrimiento de sus necesidades básicas y en acuerdos de convivencia, no avanzaremos en el camino de la reconciliación y de la construcción de una sociedad que crezca y prospere en integración. El comienzo de esta integración deben ser estos niños, pues son ellos los más vulnerados muchas veces en este camino emprendido como migrantes.

Vanguardia, a través del proyecto ‘Mi panita, mi amigo’, quiere iniciar un camino de integración con los niños migrantes, en aras de empezar a reconocernos simplemente como seres humanos, con los mismos propósitos y anhelos más allá de nuestro origen. Para lograrlo, se han unido a esta causa el Colegio de Santander, la Institución Educativa Oriente Miraflores y la Institución Educativa Inem Custodio García Rovira, para que a través de la iniciativa Vanguardia Kids, ganadora del Google News Initiative, y con la excusa de aprender a ser reporteros de la era digital, empezar a hablar de puntos de unión en lugar de diferencias, de hermandad, en lugar de extranjería y de unidad, en lugar de rechazo, pues solo mediante una sociedad integrada y que trabaje con los mismos objetivos, podremos salir adelante.

‘Mi Panita, mi amigo’ es una iniciativa que cuenta con el apoyo del Programa de Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA, y que a través de talleres empezará a hacer videos, entrevistas, crónicas y fotos para contar las historias de nuestros niños y la de los niños migrantes, para que al final todos nos demos cuenta de que somos iguales, tenemos los mismos miedos, los mismos anhelos y las mismas necesidades para ser felices.

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