viernes 07 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Como vamos en salud, vamos mal

Mientras tenemos instituciones con excelente imagen nacional e internacional y ganadoras de decenas de reconocimientos científicos, cuando se suma el componente de la red pública de salud, caemos al rango de las regiones peor calificadas...
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El más reciente análisis del Índice Departamental en Salud, InDes, puso cifras concretas a una situación que viven a diario miles de santandereanos que acuden al sistema de salud. El centro de pensamiento ‘Así vamos en salud’, autor del estudio, determinó que entre los 32 departamentos y el Distrito Capital ocupamos el puesto 26, lo que, además, significa una caída de dos posiciones, luego de que el mismo estudio, publicado en junio de 2019, nos había ubicado en el puesto 24. Aunque el país tiene claro que el sistema de salud es ineficiente para la gran mayoría de usuarios de IPS y EPS, es innegable que el mal resultado para Santander en parte es paradójico, pues mientras tenemos instituciones de salud con excelente imagen nacional e internacional y ganadoras de decenas de reconocimientos científicos en varias especialidades médicas, lo que nos han puesto en el liderato nacional en muchas de ellas, cuando a esto se suma el componente de la red pública de salud, caemos al rango de las regiones peor calificadas en el país. El objetivo de todo Estado moderno es el de prestar a la sociedad servicios fundamentales, como la salud, lo cual debe hacerse en las mejores condiciones, pues en ello está en juego hasta la vida misma de las personas, sin embargo, no ocurre así y la insatisfacción de los usuarios del sistema es evidente en cualquier oficina, clínica u hospital. Esto es, precisamente, lo que mostró el estudio de InDes en Santander, donde el factor de análisis con el peor resultado fue el que midió el grado de satisfacción o insatisfacción de los santandereanos frente a las distintas entidades prestadoras de salud. A este resultado se llega, porque los usuarios dan mala calificación por el difícil acceso a los servicios, el incumplimiento o demora en la distribución de medicamentos y las deficiencias en consulta interna.

Es perentorio que las autoridades de salud se ocupen de mejorar la red de atención del departamento, que el gobierno revise la viabilidad de muchas EPS y que se paguen las cuentas pendientes del sistema. Pero otra acción urgente y decisiva para mejorar todos estos índices es eliminar la corrupción en el sistema. Todo esfuerzo que se haga en cada uno de los componentes de la red de salud se pierde por acción del efecto destructor de la corrupción que no tiene consideración alguna a la hora de asaltar lo que ponen a su alcance, aún cuando esto sea la salud o la vida de las personas.

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