martes 16 de julio de 2019 - 12:00 AM

Con apoyo, nuestros deportistas sí pueden triunfar

El comienzo de un ministerio debe significar no solo un mayor aparato burocrático, sino un mayor presupuesto para poner a andar, con transparencia, planes y proyectos concretos
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Justamente pocos días después de sancionarse la ley que crea el ministerio del deporte en Colombia, los tenistas nacionales Juan Sebastián Cabal y Robert Farah acaban de alcanzar el punto más alto en la historia de esta disciplina para nuestro país, al obtener el título de dobles del Torneo de Wimbledon, en Inglaterra, que nos hace entender que nuestros deportistas, si cuentan con las condiciones adecuadas, están en capacidad de alcanzar los primeros lugares en las pruebas de más alto rendimiento.

Hay que entender entonces, que lo hecho por Farah y Cabal no es una cuestión de suerte, ni producto de la inspiración de un momento, sino el resultado de décadas de preparación con el respaldo de la empresa privada que les ha garantizado las mejores condiciones posibles para la práctica del tenis. Lo mismo ha ocurrido con deportistas de la talla de Caterine Ibargüen o nuestros ciclistas que, patrocinados por empresas poderosas, han alcanzado también triunfos resonantes en el campo internacional.

Pero, sin mirar estas excepciones, que las hay también en el BMX, el patinaje o las pesas, entre otros, quedamos ubicados frente a un panorama muy poco esperanzador, con miles de deportistas en todo el país que no cuentan con padrinos suficientemente acaudalados y tienen que conformarse con la financiación estatal que suele ser pírrica, además de que no tienen más opción que la de prepararse en instalaciones deportivas deficientes, sin los implementos necesarios y sin entrenadores idóneos.

A pesar de su importancia como formador de personas, el deporte en Colombia ha sido siempre despreciado y sus practicantes, en su inmensa mayoría, no pasan de ser esforzados enamorados de su disciplina. Por todo esto es que hoy lo que se espera es que el Ministerio del Deporte gane mucha mayor importancia al interior del Gobierno Nacional, haga valer sus necesidades, trace planes y estrategias a corto, mediano y largo plazo, tanto en el campo puramente competitivo, como en el recreativo y en el de formación integral, especialmente en colegios y universidades.

Es este un momento excepcional en la historia del deporte colombiano: el comienzo de un ministerio debe significar no solamente un nuevo y tal vez mayor aparato burocrático sirviéndose de la actividad atlética, sino un mayor presupuesto para poner a andar, con transparencia, planes y proyectos concretos que lleven a nuestros niños y jóvenes a ver realizados sus sueños competitivos, al tiempo que se despliega por el país entero, sobre todo en las regiones más alejadas de los centros urbanos, los beneficios de un impulso recreativo y formativo de disciplinas posibles de implementar en esos lugares, con instalaciones de bajo costo, pero alto aprovechamiento.

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