domingo 14 de junio de 2009 - 10:00 AM

Conspiración de torpezas

Varios sectores del Congreso, pero particularmente altos funcionarios del Estado encabezados por el ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, así como la dirigencia del partido ‘La U’ y su director, Luis Carlos Restrepo, han querido venderle la idea al país de que existe una peligrosa conspiración para tumbar el referendo reeleccionista.

Es más, quienes defienden esa línea de pensamiento han llegado incluso a asociar a todo aquel que esté contra el nuevo cambio en la Constitución y en particular a la oposición, de ser simpatizantes de los enemigos del Estado. En pocas palabras, se niegan sistemáticamente a reconocer la verdad sobre quiénes son los verdaderos culpables de que la reelección se encuentre empantanada.
Y todo indica que se niegan a reconocer esa verdad, porque son ellos mismos y la cadena de torpezas que han tejido en torno al referendo, la que lo tiene a punto de ahogarse por falta de tiempo.

Es que la oscura financiación de las firmas para promoverlo, la pregunta hecha a la ciudadanía pésimamente redactada, en la cual no se especificó el año en que aplicaría la segunda reelección presidencial, así como el paso en falso de Luis Carlos Restrepo al recusar al Presidente de la Cámara, que debía nombrar a los representantes para conciliar la propuesta con el Senado, son equivocaciones y desaciertos de antología.

Lo anterior, claro, sin detenerse demasiado a examinar el costo político y el deterioro a la credibilidad de la ciudadanía en las instituciones cuando, por ejemplo, se hacen llamamientos a sesiones parlamentarias a media noche para aprobar el proyecto a pupitrazo limpio.

En síntesis, es necesario poner las cosas claras. Sobre todo, para no inflamar los ánimos en un país de por sí polarizado frente al tema.

La oposición está en contra del referendo reeleccionista, sí, al igual que lo están millones de colombianos incluidos incontables uribistas, por considerarlo entre otras cosas que socava la institucionalidad. Sin embargo, la culpa de las dificultades en el proceso no es de ellos.

Como tampoco es de la Corte Suprema de Justicia, que por obligación y no gusto debió abrir las investigaciones preliminares contra 86 parlamentarios por prevaricato, luego de la denuncia que interpusiera el representante, Germán Navas, contra quienes votaron positivamente.

No. La responsabilidad principal de las demoras recae más allá de toda sospecha en los promotores del referendo, no solo por los errores cometidos y ya explicados con detalle, sino sobre todo por su actitud de pretender imponerlo sin miramiento a las leyes y atención a los procesos, como tan hábilmente actúan sus colegas venezolanos y como desde ya se empieza a vislumbrar con su idea de apelar a una Asamblea Nacional Constituyente.

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