jueves 01 de diciembre de 2022 - 12:00 AM

Cultura ciudadana para forjar una nueva identidad santandereana

Lo que necesitamos, no solo en Bucaramanga, sino en todo el departamento, es adelantar un proceso entero de construcción de cultura ciudadana que logre permear, sobre todo en las nuevas generaciones, con estos nuevos parámetros de conducta, que implican una nueva manera de concebirse a sí mismo y a los demás

Suele pensarse, cuando se habla de cultura ciudadana, que es un asunto teórico, que corresponde a fenómenos intrascendentes que ocurren en la sociedad o que es un asunto menor que suele tratarse con acciones puntuales, desarticuladas y con estrategias lúdicas, muchas veces incluso con mimos, payasos o saltimbanquis que, antes que fijar conceptos en la ciudadanía, dejan la idea de que los mensajes que pretenden darse a conocer, son de poca importancia. La verdad es que la cultura ciudadana no es simplemente materia de las normas de buena educación, ni es solamente aprender sobre la mejor forma de comportarse en la calle.

Lo que contiene, en el fondo, la consolidación de una verdadera cultura ciudadana es la construcción armónica del tejido social, muchas veces, y sobre todo en comunidades como las nuestras, bastante deteriorado principalmente por una historia de violencia que ha desarraigado a muchos pueblos, que ha destruido familias, que ha desolado regiones enteras; pero también por causa de una tradición y unos paradigmas muy nocivos que equivocadamente han privilegiado las formas agresivas, impositivas, unilaterales en las relaciones sociales, en vez de señalar las conductas conciliadoras, pacíficas o dialogantes como las más constructivas.

Entre los santandereanos, lo sabemos todos, se tiene por virtuosas conductas como responder con energía, ‘decir la verdad de frente’, generalmente de manera ofensiva, reaccionar inmediatamente a cualquier provocación, etc, sin que haya podido, de ninguna manera, explicarse y entenderse, que tales actitudes no forman parte del carácter recio del santandereano, sino de su falta de cultura, precisamente, por no haber sido capaz de aceptar y adquirir unos nuevos comportamientos que eliminen ese predominante talante pendenciero, por unos principios sustentados en la sana convivencia, el ánimo conciliador ante las diferencias, la tolerancia, el pluralismo, entre otros.

Lo que necesitamos, no solo en Bucaramanga, sino en todo el departamento, es adelantar un proceso entero de construcción de cultura ciudadana que logre permear, sobre todo en las nuevas generaciones, con estos nuevos parámetros de conducta, que implican una nueva manera de concebirse a sí mismo y a los demás; una nueva idea de ser humano que sea capaz de ver que en el otro estamos también nosotros, que la vida es preciosa y no debe arriesgarse la propia, ni amenazar la de los demás, con conductas irresponsables en los espacios públicos. Bajaríamos los índices de riñas, lesionados y muertes violentas, si entendemos que el objetivo no es ser el más fuerte, sino el más solidario y que todos, en todo momento, respondemos por el bienestar propio y el de los demás.

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