martes 19 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Debemos buscar soluciones estructurales al problema de inseguridad en la ciudad

Una sociedad que prospera económicamente y mantiene activas las áreas de crecimiento individual de las personas, sin distinción de ninguna condición particular, tendrá, sin duda, índices de delincuencia mucho menores
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Al tiempo que la ciudadanía se siente menos segura en Bucaramanga, las autoridades insisten en que sus cifras demuestran que, contrario a esta percepción general de inseguridad, los delitos en la ciudad han decrecido y en esta nueva discusión, que comienza a convertirse en un factor más que diluye el debate y lo distrae de sus verdaderos argumentos y objetivos, sigue pasando el tiempo y siguen ocurriendo delitos que, por su gravedad y frecuencia, atemorizan a la comunidad.

La última encuesta virtual #MiVozMiCiudad, que lidera la Red de ciudades del programa ‘Cómo vamos’, nos trae un resultado tan inesperado como contundente, pues, aunque se sabe claramente que la mayoría de los bumangueses siente que vive en una ciudad insegura, no se pensaba que la proporción de esta población llegara hasta el 86% y que solo el 14% se sienta tranquilo viviendo en Bucaramanga. Las autoridades administrativas y policiales, los gremios de la ciudad y los líderes de opinión de todos los sectores sociales no deben hacer oídos sordos a esta realidad y continuar aplazando el profundo examen que tenemos que hacer para comenzar a dar solución a este grave problema.

Desde este periódico hemos sostenido por años la idea de que solamente con medidas coyunturales y de choque, de contención directa de los delincuentes, si bien se puede dar una circunstancial protección al ciudadano, no se está dando una solución de fondo a la inseguridad. Es solo mediante una aproximación al asunto como el problema estructural que es, como se puede abrir una vía que conduzca, en el mediano y largo plazo, a una solución realista y sostenible.

Es necesario entender que cualquier planteamiento de combate a la inseguridad, especialmente en sociedades de países no desarrollados, se relaciona con la solución a problemas de empleo, educación, salud, emprendimiento en todos los órdenes y todo lo que apunte a abrir la baraja de oportunidades de bienestar y progreso a las personas. Una sociedad que prospera económicamente y mantiene activas las áreas de crecimiento individual de las personas, sin distinción de ninguna condición particular, tendrá, sin duda, índices de delincuencia mucho menores, además de que podrían implementarse más fácilmente estrategias paralelas de educación, cultura ciudadana y prevención del delito, entre otras. Esa reflexión sobre la sociedad que somos y lo que debemos hacer para que sea más justa y próspera, nos dará las luces que requerimos para que más pronto que tarde, sea también más segura.

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