lunes 27 de julio de 2020 - 12:00 AM

Deben priorizarse las acciones contra la

Al menos, por ahora, sobre los hechos denunciados por el concejal Beltrán, esperamos investigaciones y resultados prontos que permitan poner tras las rejas a los responsables, y que pongan freno a las bandas de abusadores que se lucran de esta cadena macabra de delitos que ocurren alrededor de la pornografía infantil
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Mientras en los países más desarrollados recae sobre la infancia y adolescencia la mayor cantidad de políticas de protección, beneficios y garantías de educación de la mejor calidad, entre otras, en Colombia es una de las poblaciones más agredidas, abandonadas y subvaloradas de todas. Sobre los menores en Colombia las noticias cubren un espectro trágico, en el que se encuentra el trabajo infantil, los delitos sexuales, la baja cobertura en educación, la alta morbilidad y mortalidad por decenas de patologías tanto en zonas urbanas como rurales, el reclutamiento forzado en bandas delincuenciales y guerrillas, niveles muy altos de consumo de drogas y licor, etc.

Y como si no fuera suficiente el desprecio histórico que se ha tenido por la infancia y adolescencia entre nosotros, sumamos hoy la circunstancia inédita de que el confinamiento que totalmente primero y ahora parcialmente vivimos, haya servido para que se incremente la pornografía infantil en Bucaramanga, lo que incluye no solamente el consumo de este tipo de material, sino la producción y el abuso físico de niños y niñas, es decir, la activación de un mercado siniestro en el que se está usando como mercancía a los pequeños en material virtual y en formas de prostitución, obviamente, repudiables y castigadas en el ordenamiento legal colombiano con altas penas.

El concejal Jaime Andrés Beltrán es el que ha hecho esta denuncia y ha asegurado que “cifras de Profamilia revelan que en Colombia aumentó en 43% la violencia contra menores de edad y en un 21% incrementó el material infantil pornográfico durante la pandemia”, y recalcó que no existen cifras locales sobre estos delitos relacionados con la pornografía infantil, lo que es un indicativo de la poca atención que las autoridades le han prestado a esta forma de violencia contra los menores. No tenemos lo deseable en estos casos que es un sistema fortalecido y de permanente acción para proteger a los niños, niñas y adolescentes de ataques sexuales de toda índole, que nos ofreciera hoy no solo cifras confiables para trazar política eficaces, sino también acciones contundentes de prevención, aprehensión y condena de estos agresores y violadores. Al menos, por ahora, sobre los hechos denunciados por el concejal Beltrán, esperamos investigaciones y resultados prontos que permitan poner tras las rejas a los responsables, y que pongan freno a las bandas de abusadores que se lucran de esta cadena macabra de delitos que ocurren alrededor de la pornografía infantil.

editorial
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