lunes 06 de abril de 2009 - 10:00 AM

Dos tristezas futbolísticas

El fútbol lo juegan los jugadores. De ellos dependen los resultados que pueden llevar a la gloria o al desencanto a una ciudad o un país entero. Sin embargo, a pesar de que se podría decir que esa es una verdad de Perogrullo, no describe el panorama completo.

Es que si los que entran a una cancha a defender los colores de un equipo son los grandes responsables, ellos también dependen de una dirigencia que está en la obligación de garantizar unas condiciones mínimas en el plano económico y hasta táctico y estratégico, para que puedan cumplir con las expectativas de la afición.

Y es precisamente ese punto el que ha fallado estruendosamente en dos casos de los últimos días que atañen a Colombia en general y a Bucaramanga en particular.

La Selección Colombia, con su derrota ante Venezuela el martes pasado, prácticamente firmó su renuncia por tercera vez consecutiva a hacer presencia en un mundial de fútbol, razón más que suficiente para que todos los responsables asuman su culpabilidad.

Lo barato sale caro, dice el viejo y conocido refrán, que lamentablemente en esta ocasión demostró ser cierto.

La Federación Colombiana de Fútbol tuvo en sus manos al principio de las eliminatorias la posibilidad de iniciar un proceso costoso, sí, pero con todas las perspectivas de ser muy serio en las manos del argentino Marcelo Bielsa y ahora, en el presente, debe ver desde la tribuna cómo Chile que sí decidió hacer la inversión, tiene grandes posibilidades de ir a Sudáfrica en el 2010.

Pero si por la Selección llueve, por el Atlético Bucaramanga tampoco escampa, ya que el problema es sospechosamente parecido; una peligrosa ausencia de dirigencia seria y calificada.

Es que la suspensión del reconocimiento deportivo al club que representa a la ciudad, no tiene otra justificación que no sea la ineptitud de las directivas del equipo. Ineptitud de las directivas del equipo que le costarán por lo menos tres puntos en la tabla de posiciones, lo cual no es justo con la buena campaña que en la división B cumplen el técnico Kilo Barrios y su grupo de jugadores.

En síntesis, el fútbol nacional pasa por una crisis debido a que no han surgido los suficientes jugadores de calidad que reemplacen esa generación de oro que permitió cabalgar las eliminatorias en su época y asistir a tres mundiales consecutivos. Y si a esa escasez de jugadores se le suman los serios problemas que existen con la dirigencia, se tienen los tristes resultados que por estos días acongojan a la afición.      

 

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