sábado 20 de julio de 2019 - 12:00 AM

El 20 de julio

Actualmente no captamos a cabalidad la magnitud del tortuoso camino que transitaron las generaciones que lograron volver realidad la quimera de crear un país en nuestro suelo...
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Miradas las cosas 209 años después de haber ocurrido, poniendo a la visión lentes aptos para ver el siglo XXI, lo sucedido entonces se distorsiona y no se logra darle la dimensión que realmente tiene. Eso incide mucho en por qué actualmente no captamos a cabalidad la magnitud del tortuoso camino que transitaron las generaciones que lograron volver realidad la quimera de crear un país en nuestro suelo, que modelaron nuestra Independencia para sobre ella edificar el Estado Nación demoliberal que tenemos.

Lo que en nuestro suelo ocurrió entre el siglo XVI y el 20 de julio de 1810 es básico y fue el pilar para que nueve años más tarde, en 1819, nuestro Ejército lograra entrar triunfalmente a Santa Fe, en agosto de 1819, y se fundara nuestra República.

Esa gesta, sembrada a lo largo de tres siglos, debe respetarse, honrarse y enaltecerse, porque logró romper el lazo que nos ataba al Imperio Español. Fue obra de titanes.

Ello comenzó con la primera lucha dada por la justicia cuando comenzaba a formarse el alma nacional entre los siglos XVI y XVII, los aportes de Fray Antonio de Montesinos y Bartolomé de las Casas, la controversia sobre la naturaleza y los derechos de los aborígenes, la incidencia de la Reforma, las ideas del libre albedrío, la esclavitud y la doctrina de la gracia; los aportes de la Edad de las Luces, las teoría del Estado democrático, de la igualdad, de la voluntad popular; la lucha contra el coloniaje, la idea del Estado democrático, el “¡Viva el Rey y abajo el mal gobierno!” de Manuela Beltrán, las luchas y conspiraciones de los criollos, la Revolución Comunera, José Antonio Galán, el Memorial de Agravios, la crisis de la monarquía española, los conflictos entre los criollos y la Real Audiencia, el hervidero de los albores de la independencia, Acevedo y Gómez, José María Carbonell, todo eso hizo posible lo que hoy celebramos.

Los Gritos de Independencia dados en El Socorro, Pamplona, Cali, hechos que antecedieron y moldearon el 20 de julio de Santa Fe de Bogotá, son la puerta de entrada a la gesta libertadora de una década después.

Eso es lo que hoy celebramos, es decir, enaltecemos y honramos nuestra nacionalidad, nuestra alma nacional. Ello no tiene par.

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