jueves 10 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

El campeón de las contradicciones

Que el tema de Hugo Chávez tiene ya hastiada a la gran mayoría de los colombianos, es una realidad de esas que prácticamente se puede palpar en las calles y reuniones de todas las ciudades del país. La imagen del mandatario venezolano es tan baja, que supera en negatividad incluso a la del Congreso Nacional y sólo se sitúa ligeramente por encima a la de las Farc, percepción a la cual está estrechamente ligado el presidente vecino, con todo lo que esa asociación significa de un grupo que secuestra, ataca poblaciones inermes, extorsiona y genera violencia por donde pasa.

Pero ese hastío no puede convertirse en disculpa para desentenderse de las agresiones constantes del mandatario venezolano y menos aún, para cesar el análisis de sus posturas, sobre todo, cuando están plagadas de contradicciones que hay que tener en mente para contrarrestar cualquier intento de populismo y penetración en Colombia que pueda albergar para las elecciones venideras.

Es que la distancia entre lo que Hugo Chávez dice frente a lo que hace, aumenta todos los días. De hecho, esta semana quedó en evidencia una vez más, con la respuesta que le dio al vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, luego de que le recordara el bloqueo comercial al que tiene sometido al país, cuyo costo supera ya los 170 mil empleos.

Y no, no se trata de la respuesta del presidente Chávez, en el sentido de que puede comprarle al país que quiera; lo que resulta contradictorio al punto de la indignación, es que sea precisamente uno de los abanderados de la finalización del embargo de los Estados Unidos a Cuba, el principal crítico de esa política después de Fidel Castro, quien acude a ella para agredir a una nación cuyo Gobierno lo único que ha hecho, es soportar sus reiterados insultos.

Insultos que como se ha dicho ya en ocasiones anteriores, sólo buscan generar un culpable de sus desastres económicos internos, ya que no es necesario ser estratega para saber que la disculpa del convenio militar con Estados Unidos no es más que eso, una disculpa.

Es que a Hugo Chávez parece olvidársele que si el gigante del norte quisiera agredirlo, plan que hospeda en su imaginación pero que difícilmente podría estar más lejos de la realidad, no necesitaría bases en Colombia. Convenientemente olvida que a sólo hora y media en avión se encuentra el estado de la Florida de la Unión Americana, desde donde podría actuar a sus anchas sin acudir a acuerdos internacionales.

En fin, son tantas y de tal calibre las faltas a la verdad y las contradicciones del presidente venezolano, que realizar un listado de las mismas requerirían de demasiado espacio. No obstante, es necesario agregarlas al listado a medida que las va protagonizando, para no olvidar nunca lo que representa esa amenaza a la libertad y la democracia que se cierne al otro lado de la frontera.

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