lunes 19 de octubre de 2020 - 12:00 AM

El centro de la ciudad necesita ser salvado y recreado

... en Bucaramanga la gran mayoría del centro ha sido borrado por la negligencia de los gobiernos que ni han hecho respetar las normas, ni han pasado de los planes a los hechos en el propósito de salvar lo poco que queda de lo que fue la ciudad.
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Según datos oficiales de la alcaldía de Bucaramanga, el 25% de las edificaciones en la zona del centro de la ciudad son predios que implican riesgo para las personas, por cuanto tienen construcciones de más de 60 años de antigüedad, que fueron levantadas con materiales rústicos y que hoy requieren restauración, reforzamiento o reconstrucción para evitar desplomes que ya han ocurrido y han dejado víctimas mortales.

Este es un problema serio, sobre el que este diario ha hecho varias denuncias, pero que ninguna de las últimas administraciones ha abordado con seriedad, como ha pasado con tantas otras situaciones que afronta el centro de la ciudad, como las edificaciones que violan la norma del paramento e invaden incluso la vía vehicular, los andenes semidestruidos o con superficies peligrosas para los peatones, la construcción de edificios de varios pisos en lugares inadecuados para tales proyectos, además del abandono de casas antiguas, hoy debilitadas en su estructura por la maleza que las invade, y, en los últimos años se ha dado, con la insólita permisividad de las autoridades, un intenso proceso de reforma de interiores y cambio de uso de centenares de predios de residenciales a comerciales, algunos de los cuales conservan sus fachadas, pero hacia adentro se transforman en laberintos de pequeños puestos comerciales.

A diferencia de lo que ocurre en tantas otras ciudades que protegen el centro y lo embellecen hasta hacerlo uno de los lugares turísticos más importantes y rentables, en Bucaramanga la gran mayoría del centro ha sido borrado por la negligencia de los gobiernos que ni han hecho respetar las normas, ni han pasado de los planes a los hechos en el propósito de salvar lo poco que queda de lo que fue la ciudad. Caería muy bien para el actual estado de caos, la exploración de un concepto urbanístico que pueda retomar, desde la modernidad, lo que hubo en las décadas pasadas para rescatar lo que fue arrasado y salvar lo que aún pueda sobrevivir; pero, además, como se hizo con la manzana que hoy es la Plaza Cívica Luis Carlos Galán, donde en solo dos años se reemplazaron decenas de casas ruinosas para convertirlas en un espacio amplio, abierto y de uso ciudadano, el centro podría rediseñarse dentro de todas las complejas realidades actuales. Esto, además de un trabajo arquitectónico, urbanístico, de ingeniería, etc, sería también una mejor alternativa para quienes hoy conviven allí, en un espacio anárquico que solo puede producir mayores roces y tensiones sociales.

editorial
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