miércoles 26 de noviembre de 2008 - 10:00 AM

El Consejo Superior de la Judicatura

En los últimos tiempos ha sido frecuente que cuando hay un escándalo, en él aparezca (por alguna punta) un magistrado del Consejo Superior de la Judicatura, para vergüenza de la Rama Jurisdiccional, de las sanas costumbres y de los más importantes valores del país.

Esta Alta Corte integrada por 13 magistrados, fue creada por la Constitución de 1991 para que juzgara la conducta de los funcionarios judiciales, de los abogados en ejercicio, dirimiera los conflictos de competencia que surgieran en desarrollo de los procesos adelantados ante la Justicia ordinaria y para que administrara el presupuesto de la Rama Judicial. Sin embargo, últimamente ha estado en boca del país no por lo lúcidos que sean sus fallos, sino por el proceder venal y antiético de varios de sus magistrados.

Nadie entiende cómo una Alta Corte cuyo oficio es investigar y fallar sobre la ética y transparencia con que actúen los funcionarios judiciales y los abogados en el ejercicio de su profesión, pueda tener como magistrado a José Alfredo Escobar Araújo, persona que habría sido destinataria de bochornosos regalos enviados por el narcotraficante Giorgio Sale.

Tampoco se comprende cómo pueda seguir siendo juez de tan Alta Corte alguien cuya conducta  intrafamiliar esté sometida a tela de juicio en un bochornoso proceso de Derecho de Familia, como ocurre con el magistrado Ovidio Claros.

El país espera que el proceder de quien es presidente de su Sala Jurisdiccional Disciplinaria sea transparente.

Igualmente escandalosa es la mancha que impregna a Pedro Sanabria, magistrado de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria de tal Corte, pues en plena batahola del caso DMG ha aflorado una conversación telefónica sostenida hace algún tiempo por los dos cerebros de tal castillo de naipes, quienes hablan de los cientos de millones de pesos que dieron para financiar, hace poco más de un año, la campaña del entonces candidato a la gobernación de Boyaca y hoy magistrado. Y pese a eso, sigue impávido, dictando sentencias contra jueces y abogados por hechos menos sonrojantes que ese.

Y lo más preocupante: hemos citado a casi una tercera parte del Consejo Superior de la Judicatura. Pero eso no es todo. La mayoría de los magistrados mencionados han sido propuestos como candidatos a tales dignidades por el Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez.

Sonroja, además, que tales magistrados se aferren a sus cargos cuando si tuvieran ética han debido, cada cual por su lado, dar un paso al costado.
El código de honor y las buenas costumbres del país requiere de una urgente revisión.

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