lunes 12 de febrero de 2024 - 12:00 AM

El control a las zonas de rumba

Así, en una especie de medición inicial de fuerzas, se dan los primeros intercambios entre las autoridades y los propietarios de negocios nocturnos que siguen más en la actitud de no aceptar ninguna clase de regulación
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Los primeros movimientos del alcalde de Bucaramanga en lo que tiene que ver con las zonas de rumba y la respuesta beligerante que ha recibido de parte de los empresarios y comerciantes del sector, muestra muy claramente el grado de tensión en que se encuentra esta actividad, que no solamente está dando problemas en esta ciudad, sino también en Floridablanca, particularmente en Cañaveral, donde se ha consolidado un proceso tan conflictivo como el de Cabecera, en el que ya están interviniendo el mismo ruido nocturno, microtráfico, inseguridad, comercio sexual y demás.

Pero, en lo que tiene que ver con Bucaramanga, el alcalde Beltrán comenzó a mostrar sus cartas, por ahora la del toque de queda para menores de edad, unificación de horarios en el área metropolitana, fuerte presencia policial y de unidades de tránsito, además de sellamiento, por ahora temporal, de los negocios que se demuestra que incumplen las normas que cubren a esta clase de establecimientos. La respuesta de los dueños y trabajadores de discotecas han anunciado protestas, mientras los de restaurantes y bares consideran inaceptable el horario de rumba solo hasta las dos de la mañana y también se manifiestan en contravía de lo que piensan los alcaldes.

Así, en una especie de medición inicial de fuerzas, se dan los primeros intercambios entre las autoridades y los propietarios de negocios nocturnos que siguen más en la actitud de no aceptar ninguna clase de regulación, que en la de entender que no pueden convertirse en los indeseables de cualquier lugar del área metropolitana en el que quieran establecerse y que, más bien, si observan las normas y asumen una actitud positiva, constructiva, considerada y proactiva con el vecindario al que afectan, podrían no solo coexistir pacíficamente, sino aportar al desarrollo de las zonas donde trabajan.

Por su parte, los alcaldes acuden de entrada al reforzamiento de la autoridad que, si bien produce resultados inmediatos, requiere de un esfuerzo muy difícil de sostener en el tiempo, en pie de fuerza, disponibilidad de funcionarios y sostenimiento de las medidas, pues lo que se requiere es plantear soluciones de fondo que van desde las que pueden darse mediante la reforma al POT para adecuar a la actual realidad las normas, sumado al diálogo con los dueños de los negocios, la participación y priorización de los residentes de estos lugares y, seguramente, la inversión en proyectos de infraestructura y programas que logren la convivencia pacífica y respetuosa entre esta clase de negocios y la ciudadanía en general.

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