domingo 26 de noviembre de 2023 - 12:00 AM

El del transporte es un problema de todos

Este es uno de los desafíos más grandes que deberá enfrentar el alcalde electo Jaime Andrés Beltrán, porque es un problema transversal del área metropolitana, y de su acertado tratamiento va a depender en buena medida el éxito de su gestión y el futuro de los habitantes del área
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Cada día que pasa, la situación de Metrolínea empeora, sus finanzas se hacen más exiguas, su personal se acorta, su flota se esfuma, sus paraderos y estaciones se oxidan, se desmantelan y se desploman, sus deudas crecen y los usuarios desaparecen. Lo más grave de todo, es que no estamos hablando de la quiebra de una empresa de transporte, estamos hablando de la ruina de todo un sistema que fue diseñado en la primera década del siglo, para que fuera robusteciéndose paulatinamente hasta convertirse en uno de los más importantes motores del desarrollo del área metropolitana y del departamento.

Pero nada de esto ocurrió y hemos vuelto a llenar las calles de viejos buses, para que ese sistema que fue retirado por inoperante, contaminante y peligroso, hoy vea como la salvación de lo que fue el Sistema Integrado de Transporte Masivo que empezó a acabarse el día que nació, porque nunca dio resultados positivos, siempre rodó hacia atrás. Este es uno de los desafíos más grandes que deberá enfrentar el alcalde electo Jaime Andrés Beltrán, porque es un problema transversal del área metropolitana, y de su acertado tratamiento va a depender en buena medida el éxito de su gestión y el futuro de los habitantes del área.

Asegurar la continuación en la prestación del servicio, adquirir nueva flota, contratar nuevos operadores, constituir un nuevo ente gestor, adquirir la tecnología apropiada, recuperar la infraestructura, lograr la intermodalidad y mantener la estructura tarifaria, según lo señalaron expertos consultados por nuestros periodistas, como las ocho medidas que se consideran las más urgentes e importantes para recuperar tanto la empresa, como el Sitm. Sin embargo, es tal el grado de deterioro, físico, tecnológico y administrativo, que ya es muy difícil pensar que en el corto plazo se logre reivindicar un sistema que también en la credibilidad de la ciudadanía y de las posibles fuentes de financiamiento, muestra bancarrota.

Por esto mismo se requiere que los alcaldes metropolitanos y todo el aparato político, financiero, jurídico y administrativo que se requiere para reiniciar el Sistema de transporte, actúe con premura y acierto, pues los pasos que hay que dar son muchos, son delicados, son costosos y requieren del compromiso de todos los que deben formar parte de las críticas decisiones que han de tomarse, las cuales, no debe olvidarse, siempre deben tener como principio y finalidad el bien común, es decir, devolverle a los ciudadanos un sistema de transporte que acabe la ilegalidad y que sea digno, moderno, confiable y seguro.

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