viernes 23 de agosto de 2019 - 12:00 AM

El derecho, los animales y el caso de “Chucho”

El caso de “Chucho” pone en evidencia que en Colombia, en escenarios democráticos, se puede civilizadamente, sin pasiones ni fundamentalismos que desfiguran los objetivos, debatir sobre la protección de todas las formas de vida, los derechos de la naturaleza y el cambio climático.

Chucho”, oso andino o de anteojos, de 25 años de edad, se ha convertido en el centro de atención por estar revisándose en la Corte Constitucional una acción de tutela en la que se debate los derechos que como ser sintiente tiene bien de vivir en libertad o continuar en el zoológico de Barranquilla, luego de una vida en semicautiverio, que comenzó al nacer en tal condición en Nariño, luego ser trasladado a una reserva natural en Caldas y hace dos años vivir en el citado zoológico.

Si bien la acción de tutela se refiere al caso particular de “Chucho”, quien por la avanzada edad que tiene, probablemente vive mejor en tal zoológico que en libertad pues nunca ha tenido que enfrentar los retos de la vida silvestre, ya que siempre ha dependido del hombre y su liberación puede conducirlo a la muerte, lleva a la Corte Constitucional, así sea tangencialmente, a referirse a asuntos muy interesantes sobre los animales.

Entre ellos está el de si el Habeas Corpus es una figura jurídica que se puede usar para defender a las especies animales distintas al hombre o es de exclusiva aplicación para los humanos; sobre si las especies animales distintas al homo sapiens son sujetos de derechos u objetos de derechos; si el concepto de persona es aplicable solamente para los seres humanos o puede extenderse a otras especies del reino animal; qué especies animales se deben considerar como seres sintientes y cuales no; si las especies animales tipo K (elefantes, simios, orcas, delfines, perros, gatos, osos, entre otros) que tienen interés de vivir con bienestar y libertad pueden ser considerados como personas, o si por el contrario no se les puede reconocer derechos porque son incapaces de comprender si su actuación se adecúa o no a lo jurídico y se está solo frente a un caso de emotivismo animalista que le presenta problemas al Derecho.

El caso de “Chucho” pone en evidencia que en Colombia, en escenarios democráticos, se puede civilizadamente, sin pasiones ni fundamentalismos que desfiguran los objetivos, debatir sobre la protección de todas las formas de vida, los derechos de la naturaleza (caso del río Atrato), el cambio climático, el respeto a los ecosistemas, lo que debe resaltarse y aplaudirse.

editorial
Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad