lunes 19 de abril de 2010 - 10:00 AM

El ejemplo de Alfonso López Pumarejo

Hace cinco meses se conmemoraron los cincuenta años de la muerte de Alfonso López Pumarejo, quien falleció en Londres el 20 de noviembre de 1959. Desafortunadamente poca relevancia se le dio a tal efemérides, pese a que en momentos como los que atraviesa Colombia y el Partido Liberal no se encuentra un ejemplo más claro de lo que debe hacer un líder, un conductor de hombres y un generador de ideas que lo que hizo el 'viejo López'.

Hoy se argumenta que el Partido Liberal pierde espacio y vigencia, que no está a tono con el signo de los tiempos y que por eso las nuevas generaciones buscan otras propuestas políticas.

Hace 100 años el Partido Liberal atravesaba un momento histórico y político semejante o quizás, peor. Entonces, en época electoral, servía de apéndice de una u otra corriente del Partido Conservador, o bien, del Partido Republicano, para integrar alianzas y con sus votos asegurar la elección de turno.

Así  ocurrió cuando se eligió al general Rafael Reyes como Presidente, cuando se ungió al general Pedro Nel Ospina para tal cargo, cuando se designó a don Marco Fidel Suárez como primer mandatario, cuando se eligió a Miguel Abadía Méndez para ocupar el solio de Bolívar. Y parecía que ese sería el sino del liberalismo a lo largo de los años: el formar parte de alianzas a cambio de algunos ministerios y tajadas del ponqué burocrático.

Era la época en que la dirección del Partido Liberal estaba en cabeza de los generales que habían conducido las fuerzas de tal colectividad en la Guerra de los Mil Días: Benjamín Herrera, Leandro Cuberos Niño, Pablo Emilio Bustamante y Antonio Samper Uribe. De golpe, del seno de la llamada corriente civilista de dicho partido, surgió un muchacho que había tenido poca suerte en el sector privado como empresario, que trataba de sobresalir en política y quien desde la tribuna que creó en las conferencias del Teatro Municipal de Bogotá y, luego, en el seno de la Convención Nacional Liberal, cuando el partido parecía saltar en astillas y volver a ser un apéndice del Conservatismo, llamó al liberalismo a prepararse para asumir el poder y ante el escepticismo general, a empujones abrió las puertas que pocos años después permitieron elegir a Enrique Olaya Herrera como Presidente.

Eso que para muchos fue un delirio, trocó en realidad gracias a la tarea sin par de Alfonso López Pumarejo, quien con su capacidad de conductor y con su pragmatismo y audacia adecuó el pensamiento Liberal al momento histórico y lo llevó al mejor momento de su historia, a la época de la 'República Liberal'.

Cincuenta años después de la muerte de tan egregio conductor, la colectividad a la que dedicó su vida, vuelve a ser mirada como un simple apéndice electoral, ignorándose lo que representa su ideario, su historia y su capacidad.

 

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