viernes 24 de junio de 2022 - 12:00 AM

El Eln pone las cartas del diálogo sobre la mesa

Lo que está claro, por ahora, es que el Eln ha dado un paso importante y que el presidente electo, durante toda su campaña proselitista, puso siempre a la paz, en todos los sentidos, como una de las máximas prioridades de su gobierno

En una comunicación que deja ver una intención de diálogo hacia un acuerdo de paz, pero que al mismo tiempo acusa un cierto grado de incoherencia en tanto hace directas amenazas al presidente electo, Gustavo Petro, la guerrilla del Eln madrugó a poner de presente sus posiciones respecto de la posible reanudación de la Mesa de Conversaciones iniciada en Quito en febrero de 2017, durante el mandato de Juan Manuel Santos y que tuvieron abrupta cancelación solo seis meses después de iniciada la administración de Iván Duque.

El atentado dinamitero del Eln en el interior de la Escuela de Cadetes de Policía General Santander, que dejó 23 muertos y 87 heridos fue el sangriento final de ese proceso de diálogo que había comenzado únicamente cuatro meses después de la firma de los Acuerdos de Paz con las Farc, en el Teatro Colón, el 24 de noviembre de 2016. Desde entonces, no se ha movido una sola idea en relación con el tema de paz y, por el contrario, el Eln se ha reactivado en zonas del Catatumbo y el Magdalena Medio, con enfrentamientos armados y ataques a la infraestructura petrolera.

En este nada halagüeño punto recibirá Gustavo Petro el próximo siete de agosto el proceso de paz con el Eln, una guerrilla que, aunque disminuida desde hace años, se ha negado a detener las hostilidades y más bien parece buscar la manera de fortalecerse como grupo armado. El proceso de diálogo tiene ahora una circunstancia muy especial y es la de que, como hasta ahora nunca había sucedido en Colombia, una guerrilla tuviera que combatir o sentarse a dialogar con un gobierno de izquierda, lo que aporta un elemento francamente incierto que igualmente podría agilizar o empantanar el proceso.

Lo que está claro, por ahora, es que el Eln ha dado un paso importante y que el presidente electo, durante toda su campaña proselitista, puso siempre a la paz, en todos los sentidos, como una de las máximas prioridades de su gobierno. Si el futuro presidente Petro sostiene esa voluntad y la guerrilla regresa a la mesa sin cartas marcadas y sin subterfugios, es posible que antes de concluir el próximo período presidencial podamos tener un nuevo Acuerdo de Paz que podría significar el verdadero final al largo ciclo de dolor y violencia que hemos vivido los colombianos, especialmente durante los últimos 60 años.

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