lunes 27 de noviembre de 2023 - 12:00 AM

El espacio público debe respetarse

Crear conciencia ciudadana y aplicar las normas tal cual están establecidas, es el mínimo que se le debe exigir a cualquier gobierno para que volvamos a tener una ciudad con espacio suficiente, seguro y digno para los peatones
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Hace pocos días Vanguardia presentó una denuncia sobre la manera como algunas personas, comerciantes y dueños de predios, están tratando de disponer del espacio público, como si fuera propio, mediante la imposición de reglas y condiciones que no les corresponde. El caso expuesto tenía que ver con un establecimiento comercial que pone avisos sobre los carros que se parquean en una bahía frente a sus locales, la cual, según ellos, es de uso exclusivo de sus clientes. Las bahías en las vías forman parte del espacio público.

Este es un problema que, además de estar presentándose desde hace muchos años, es cada vez más común y la falta de educación, de control y de sanciones, ha llevado a que el fenómeno se multiplique, no solamente porque muchos comerciantes reclaman sus frentes, aceras o bahías, como propios, sin serlo, sino porque hay otros que sencillamente aprovechan la falta absoluta de autoridad en este sentido, para convertir las aceras en vitrinas de exhibición de muebles, ropa, calzado, etc, sino también como talleres de reparación o de instalación de toda clase de elementos, lo que deja al peatón sometido a la incomodidad y al riesgo de caminar sobre las vías vehiculares.

La salud de una sociedad tiene mucho que ver con la forma en que las administraciones tratan a sus ciudadanos más vulnerables, y los peatones son, indiscutiblemente, los usuarios más indefensos de nuestras calles. Las aceras, originalmente pensadas como espacios agradables y seguros para aquellos que prefieren caminar, hoy son el más intrincado galimatías peatonal, pues en su estado físico y en la manera de usarse y ocuparse, solo se ve anarquía y abuso, como el que comentamos de quienes además de arremeter contra el espacio público, quieren apropiárselo.

La autoridad comienza por impedir que se pongan en las aceras toda clase de barreras (materos, cadenas, conos, cintas, mesas, sillas, maniquíes, etc) en frente de casas o negocios, además, claro está, de los andenes que se usan como talleres; pero, también, además de trabajar la educación ciudadana, es necesario que se haga respetar la norma del paramento en donde las aceras desaparecieron por construcciones absurdas como garajes o escaleras que simplemente asimilaron a la fuerza el espacio del peatón a los predios. Crear conciencia ciudadana y aplicar las normas tal cual están establecidas, es el mínimo que se le debe exigir a cualquier gobierno para que volvamos a tener una ciudad con espacio suficiente, seguro y digno para los peatones.

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