lunes 23 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

El eterno retorno de las estrategias oficiales sobre las ventas informales

Solo cuando los gobiernos, el nacional, los departamentales y municipales, reconozcan ante sí mismos y ante el país que el problema de la informalidad tiene raíz en la inequidad y la falta de oportunidades, tendremos un plan de mediano y largo plazo que despeje las calles, no por acción de la policía, sino del empleo y la justicia.
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Si hay algo que pueda preocupar más que la masiva ocupación del espacio público, especialmente en los fines de año, y hoy más que en cualquier otra época por el peligro de la pandemia, es la ingenuidad y la carencia de respuestas serias que se ven de parte de la actual administración municipal frente al hecho. A la pregunta de nuestro periodista sobre la visión oficial del problema, la secretaria de Desarrollo Social de Bucaramanga, Natalia Durán Valbuena, respondió, “las ventas informales en el espacio público son un fenómeno que se presenta a lo largo y ancho del país, y que tiende a crecer en el mes de diciembre”.

Enseguida la funcionaria habló sobre las expectativas que debe producirnos el estudio que hace el Gobierno Nacional sobre este tópico, para rematar afirmando que de parte de esta alcaldía este año se piensa “organizar un evento navideño que permita organizar las ventas en espacio público, especialmente en el Centro de la ciudad”, pero también, en el esbozo de la estrategia municipal para las próximas semanas está la habilitación de zonas para que la gente pueda hacer sus ventas navideñas de forma organizada y cumpla las normas de bioseguridad; así mismo se piensa vincular a estas personas a programas sociales, estudiar sus posibilidades de acceder a trabajo remunerado por medio del Imebu, todo esto acompañado de capacitaciones y censos en el Centro Y Cabecera principalmente.

El listado de estrategias de la secretaria podría darle a la ciudad esperanza sobre el abordaje del problema de las ventas informales, de no ser porque es, punto por punto, el mismo derrotero que han seguido varias de las últimas alcaldías de Bucaramanga que han fracasado de manera tan evidente que hoy, a pesar del palpable peligro para la salud y la vida que implica el contagio de COVID-19, nos parece que tenemos las calles atestadas de vendedores de ocasión, en mayor número que las navidades pasadas.

Solo cuando los gobiernos, el nacional, los departamentales y municipales reconozcan ante sí mismos y ante el país que el problema de la informalidad tiene raíz en la inequidad y la falta de oportunidades, tendremos un plan de mediano y largo plazo que despeje las calles, no por acción de la policía, sino del empleo y la justicia.

editorial
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