lunes 02 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

El negocio millonario de las aletas de tiburón

Para cortarle a un tiburón sus aletas, los pescadores sacan al tiburón del mar, le cortan las aletas y, luego, lo tiran al fondo marino, comenzan-do la lenta y dolorosa agonía y muerte de este ser viviente.
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En China, la sopa de aleta de tiburón es considerada una delicia y se sirve en las grandes celebraciones y ocasiones especiales como bodas y banquetes; se estima que es símbolo de salud y prestigio. ¿Por qué cada vez genera más rechazo mundial el consumo de tal plato de la gastronomía asiática? Por la tortura a la que se somete a millares de tiburones para conseguir la materia prima para su preparación.

En muy diversas playas del mundo es frecuente la aparición de tiburones muertos, con sus aletas seccionadas, luego de haber sufrido horrible y lenta agonía y muerte, tras la amputación de sus aletas, mutilación que les impide moverse, buscar alimento y las actividades propias del mundo submarino.

Para cortarle a un tiburón sus aletas, los pescadores (en especial las grandes flotas pesqueras de China y de Japón) sacan al tiburón del mar, le cortan las aletas y, luego, lo tiran al fondo marino, comenzando la lenta y dolorosa agonía y muerte de este ser viviente. La actividad submarina del tiburón es imprescindible para el mantenimiento de los ecosistemas marinos y el correcto funcionamiento de su cadena trófica.

En el mundo día tras día crece el rechazo a esta práctica pesquera y se busca su total erradicación, mientras en China crece la demanda de aletas de tiburón. Cada año se comercializan más de 50 millones de aletas de tiburón en el orbe; el mercado de Hong Kong acoge más de la mitad de tal negocio mundial.

En medio del masivo señalamiento de aquellos países que permiten la pesca de aletas de tiburón, Colombia, que se creía ajena a tal problema, se percató que el Ministerio de Agricultura, el pasado 25 de octubre, mediante la Resolución 350, autorizó la pesca de 125 toneladas de tiburón y la comercialización de 5,2 toneladas de aletas de la especie Carcharhinus Falciformis (tiburón sedoso). Diversas organizaciones, ONGs, grupos ambientalistas, etc., han rechazado ello y el Ministerio del Ambiente informó que el Gobierno Nacional prohibió el “aleteo” y, agregó, que la cuota a que se refiere la Resolución 350 es de pesca artesanal.

Lo anterior ha abierto un gran debate y amplios sectores de la opinión luchan porque se prohíba radicalmente la pesca de aletas de tiburón en nuestros mares.

editorial
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