jueves 18 de julio de 2019 - 12:00 AM

El parque automotor crece, pero la ciudad no

no solamente la infraestructura urbanística no se adecuó para los nuevos tiempos, sino que siguen pasando los años sin que los distintos municipios del área tomen acciones serias

Para algunas personas, el dato publicado en este medio en días pasados de que en los últimos seis meses fueron matriculados cuatro mil nuevos carros en el área metropolitana puede no parecer muy significativo, pero si se tiene presente que solo en los últimos nueve años el parque automotor del área prácticamente se ha duplicado, pues ha crecido un 95%, podrían empezar a entender un poco más la gravedad de los problemas a que nos enfrentamos.

Bástenos por ahora considerar el tamaño del aumento del parque automotor mientras en el área prácticamente no se han construido vías nuevas, salvo una transversal, la lenta y onerosa ampliación del tercer carril del viaducto García Cadena y la eliminación de tres intersecciones conflictivas; pero las calles del centro de la ciudad o de sectores de alto y permanente flujo de tránsito, como Cabecera o Cañaveral, en la práctica se encuentran hoy como lo están desde que fueron construidas, salvo, eso sí, la carrera 33 entre la calle 56 y el parque San Pío, que la administración de Iván Moreno Rojas, en una demostración más de miopía gubernamental, por no anotar otras posibles razones, intervino, pero solamente para ensanchar los andenes.

Los expertos se declaran alarmados, pues no solamente la infraestructura urbanística no se adecuó para los nuevos tiempos, sino que siguen pasando los años sin que los distintos gobiernos de los municipios del área metropolitana tomen acciones serias respecto de este problema de tantas aristas. Entre otras cosas, la atención de los problemas de movilidad, contaminación e incluso mortalidad del área muestra con toda claridad la ventaja de la creación de un Distrito metropolitano, que permita trazar políticas y planes unificados para enfrentar retos de tanta magnitud, pero la estrechez de criterio de la mayoría de los alcaldes, sumada a la mezquindad e insaciable apetito burocrático hace que prevalezcan sus intereses particulares sobre las verdaderas necesidades de las comunidades.

El asunto del tránsito en el área metropolitana nos tiene hoy enfrentados a graves problemas de movilidad, por incapacidad de las vías para recibir la gran cantidad de vehículos a determinadas horas, por tener sistemas totalmente ineficientes de transporte público, por carecer de estrategias serias para regular los desplazamientos de todos los vehículos que vayan mas allá de improvisaciones con el pico y placa, porque, además de todo esto, estamos llegando a niveles de polución que están afectando la calidad del aire y, de paso, la salud y la calidad de vida de los habitantes de los cuatro municipios conurbados. En pocas palabras, un problema mayor ha sido atendido con soluciones menores y nos muestra, de paso, la importancia de elegir en octubre a personas verdaderamente capaces de entender y resolver esta clase de desafíos.

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