lunes 17 de octubre de 2016 - 12:01 AM

El Parque Natural Serranía de los Yariguíes

Lo que más preocupa es que los santandereanos no tienen conciencia de la necesidad de su preservación y que la entidad estatal encargada de cuidar a tal refugio biológico es la CAS, polémica y controvertida Corporación Regional.

Los santandereanos no saben lo que tienen y con indiferencia, como si las cosas ocurriesen en una latitud muy distinta y distante de su lugar nativo, dejan que sus más valiosos recursos naturales corran la peor de las suertes. Al respecto basta mirar lo que ocurre en el Parque Natural de la Serranía de los Yariguíes.

Este, geográficamente, está ubicado en el centro del departamento; es un agreste sistema montañoso de cerca de 500 mil hectáreas, uno de los ecosistemas estratégicos más relevantes del oriente de los Andes colombianos por sus valores histórico – culturales y su extraordinaria riqueza biótica, cuyos ecosistemas son páramo, subpáramos, bosques andinos, bosques subandinos y bosques húmedos tropicales de gran biodiversidad, que hacen de él el remanente boscoso de mayor proporción en Santander, inmensa despensa de agua dulce, hogar de múltiples especies animales amenazadas de extinción, albergue sin par de flora, sustancial refugio biológico, ecológico y hábitat de cerca de 88 especies de mamíferos como osos de anteojos, venados, tigrillos, nutrias, martas, pumas, armadillos, tinajos, picures, animales anfibios y aves. Allí hay, además, muchas especies de flora que la ciencia apenas está empezando a conocer.

En la Serranía de los Yariguíes nacen más de 60 arroyos, quebradas y ríos que alimentan a los ríos Suárez, Sogamoso, Carare, Opón, Oponcito, Cascajales, Vergelano, Verde, Sucio, Chucurí, estimándose que por tales conductos tributa anualmente más de 17 mil millones de metros cúbicos de agua al río Magdalena.

Dicho santuario de agua, flora y fauna está agudamente afectado por la deforestación y la alteración de su hábitat para fortalecer actividades agrícolas, ganaderas, de extracción de maderables y ser campo de caza de fauna.

En la Serranía de los Yariguíes hay copiosa tala ilegal de árboles y año tras año crece el número de hectáreas de él que son objeto de ocupación irregular. La depredación es tal que actualmente Santander es uno de los 10 departamentos en que más deforestación hay mientras las trozas de madera salen furtivamente para ser vendidas en Bucaramanga, Bogotá, Medellín.

Lo que más preocupa es que los santandereanos no tienen conciencia de la necesidad de su preservación y que la entidad estatal encargada de cuidar a tal refugio biológico, santuario de aves, animales y agua, es la CAS, polémica y controvertida Corporación Regional.

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