lunes 22 de junio de 2020 - 12:00 AM

El problema de violencia en Floridablanca no termina con unas cuantas capturas

Todos estos elementos indican que se ha creado ya una situación de hecho muy grave que está suplantando a la autoridad, no solo policial, sino a la administrativa también, sin que hasta ahora se haya conocido una posición institucional equivalente.
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El país entero mostró su indignación y rechazo por los hechos ocurridos en Floridablanca, conocidos por videos, en los que un grupo de hombres golpea brutalmente a varios habitantes de calle. La arremetida de este grupo violento fue salvaje y claramente violatoria de los derechos humanos de los agredidos, por lo que la ciudadanía de Floridablanca, su gobierno y la autoridad policial deben reflexionar y reconocer cada uno su responsabilidad en un suceso obviamente repudiable y que, además, muestra una respuesta totalmente inadecuada de una sociedad frente a un problema que no es más que la consecuencia de la inequidad que vivimos.

En primer lugar, el alcalde Moreno de Floridablanca debe entender que lo ocurrido reviste una gravedad tal, que no puede evacuarse con un par de tuits y unos detenidos. El hecho no es anecdótico, ni responde a una coyuntura, sino que muestra a las claras que existe un concepto violento arraigado en la sociedad que gobierna, que está dispuesta a aceptar o incluso apoyar económicamente a quien, arrogándose una autoridad de la que evidente y constitucionalmente carece, para atentar contra quienes consideran peligrosos o incómodos a sus intereses. Es necesario identificar todo el mecanismo que hay detrás de esto y las personas que, de una u otra forma, participan en él.

Los testigos hablan de al menos 20 personas en 10 motos haciendo ‘patrullajes’ por varios sectores durante meses y todo permaneció oculto por el silencio temeroso o cómplice de la comunidad. Todos estos elementos indican que se ha creado ya una situación de hecho muy grave que está suplantando a la autoridad, no solo policial, sino a la administrativa también, sin que hasta ahora se haya conocido una posición institucional equivalente. En cuanto a la policía, no es aceptable que por meses este grupo grande de delincuentes ejerza la violencia impunemente y se pretenda que todo quede excusado con unas cuantas capturas ocurridas solo después del escándalo. Y, finalmente, los florideños deben preguntarse si como sociedad están en el punto de permitir y algunos financiar grupos al margen de la ley para repeler de la manera más cruel a quienes arbitrariamente consideran indeseables o peligrosos. Son cientos los ejemplos de municipios colombianos que comenzaron así y terminaron en masacres y en el desborde total de la autoridad y la violencia por décadas. Además de los delincuentes, Floridablanca debe buscar las fallas estructurales que socialmente la han traído a una situación claramente censurable.

editorial
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