viernes 30 de julio de 2021 - 12:00 AM

El retorno a clases trae esperanzas para la educación regional

Lo más importante es que los niños y jóvenes que habían desertado regresen, que la interacción les permita seguir formando las destrezas sociales y que las clases presenciales lleven de nuevo a los estudiantes a los niveles de aprendizaje adecuado...
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Comenzó esta semana el tan esperado retorno a clases de los alumnos de colegios oficiales que, en un número aproximado de 63, se suman ahora a las 265 instituciones particulares que ya han retornado a la presencialidad. La noticia reviste la mayor trascendencia, pues el hecho de retomar las clases en las instalaciones físicas de los colegios y en conjunto con los compañeros de estudio implica un avance cualitativo de la mayor importancia, en relación con la lamentable experiencia que, específicamente en el sector oficial, dejó la virtualidad.

En efecto, una de las consecuencias más lamentables de la obligada, y por lo tanto improvisada, implementación del sistema virtual en la educación, fue la forzada deserción de miles de estudiantes que, ante la carencia de equipos o conectividad, quedaron inmediatamente excluidos del sistema; poco después también abandonaron los niños y jóvenes que, aunque no carecían de las herramientas, en este caso el internet y el dispositivo, no tenían la capacidad técnica necesaria para dar el rendimiento que sus instituciones les exigían. Y aún así, los muchachos que permanecieron en el sistema y lograron cursar el año lectivo 2020, no lograron el nivel deseable, pues los maestros también sufrieron por todas estas limitaciones para cumplir con su labor, y al final el cansancio de la virtualidad y la pérdida de la vida en comunidad hizo mella en muchos de nuestros jóvenes y niños.

Un año y medio después del cierre de los colegios, regresan los estudiantes y las expectativas son muchas, a pesar de la delicada situación sanitaria, aunque el tercer pico de la pandemia apenas hace un par de semanas comenzó a ceder lentamente, la vacunación ha comenzado a acelerarse y llegar a población de edades menores y los profesores, en su mayoría, fueron inmunizados. La situación entonces, si bien requiere que se tomen todas las precauciones del caso, en cuanto a autocuidado, distanciamiento social y medidas de bioseguridad en cada uno de los colegios, permite que se piense con optimismo en que este regreso a clases no será temporal sino definitivo.

Lo más importante es que los niños y jóvenes que habían desertado regresen cuanto antes al sistema, que la interacción de los asistentes les permita seguir formando las destrezas sociales que de ello se derivan y que las pedagogías e intensidades de las clases presenciales lleven de nuevo a los estudiantes a los niveles de aprendizaje adecuados para que sus posibles desarrollos académicos futuros recuperen la alta probabilidad de éxito que es necesaria y deseable para una región que los tiene a ellos como líderes y gestores de su próximo futuro.

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